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“Este es un país de leyes, pero muchas no se cumplen”
6 noviembre, 2015
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Fabiola Calvo Ocampo es una de las periodistas con visión de género con mayor trayectoria en Colombia. Defensora de Derechos Humanos en un país en el que la tensión se volvió un continuo cotidiano; en donde la salida negociada del conflicto armado con las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC) que se desarrolla en Cuba es un punto de inflexión para imaginar un futuro más promisorio. A poco de haber celebrado los 300 programas televisivos de Ni reinas ni Cenicientas, un programa con visión de género que se transmite por la señal de aire Canal Capital, nos dio una entrevista donde abordamos la reconstrucción de la memoria de su familia y la justicia colectiva, el rol de las mujeres periodistas en los medios y la visibilidad de las que enfrentaron la guerra de manera activa. 

Por Florencia Goldsman, desde Bogotá 

COMUNICAR IGUALDAD- Colombia sufrió uno de los conflictos armados más complejos, extensos y sangrientos de la historia latinoamericana. Exilios, desplazamientos internos de millones de personas, violencia sexual y censura exacerbada son algunos de los efectos que el fuego cruzado entre paramilitares, guerrilleros y fuerzas militares generaron. El proceso de paz en Colombia se negocia desde 2012 con la concretización de lo que podría ser una nueva era de justicia y reparación de las víctimas, 220.000 muertos y más de seis millones de personas desplazadas.

Fabiola Calvo Ocampo comparte en esa entrevista algunas líneas que permiten comprender la disputa colectiva por reescribir la memoria en su país. Resalta que entre las numerosas víctimas ocasionadas en el contexto del conflicto armado y los escenarios de violencia sociopolítica había motivos claros: truncar el pensamiento, compromiso y acción decidida por la paz de activistas como ella y sus dos hermanos, asesinados en la década del ‘80. Así, entre las víctimas también hay quienes sentaron precedentes como representantes, vocerxs y negociadorxs de las guerrillas durante los llamados “diálogos de paz”. Asimismo será necesario revisar en Colombia cómo es una democracia para la paz, cuestionar la justicia en un país cuyas reservas naturales están en peligro en manos de proyectos mineros de compañias extranjeras neoextractivistas, entre otras problemáticas presentes.

En el ríspido camino de reconstrucción de la memoria histórica, Calvo destaca que en la década del ‘80 se alzaron propuestas de paz, como las que su hermano Óscar William Calvo, promovidas desde el Ejército Popular de Liberación (EPL). “Entonces no se había planteado el abandono de las armas, lo que se planteó fue el cese del fuego. En el marco de ese acuerdo dos hermanos míos fueron negociadores por el EPL e hicieron una propuesta inédita en el país. Se trataba de la idea de una Asamblea Nacional Constituyente pero elegida por el constituyente primario (el pueblo). La radicalidad pasaba porque fuera elegida por la ciudadanía con poder decisorio y que abordara la discusión y definición sobre los temas de reforma política, de reforma laboral, de reforma agraria. Fue toda una novedad en ese momento, hubo mucha prevención con la propuesta que se cristalizó siete años después. No era una propuesta que conviniera en ese momento porque el Senado consideraba que le usurparían sus derechos. Un año después asesinan a uno de mis hermanos, a uno de los negociadores, al otro lo asesinan al año siguiente”.

Nada menos que recobrar la memoria del país a partir del legado familiar. Después de 30 años de los asesinatos de Óscar y Jairo, Fabiola Calvo Ocampo, acompañada por las principales organizaciones de Memoria y Derechos Humanos de Colombia, se lanza con una campaña que apuesta por el debate público denominada #YoPropongo. “Es parte de lo que estaba en su discurso. Y queremos crear expectativa en el país con esta consigna. Lo que pasó en el 85 es algo desconocido por los jóvenes hoy. De momento las negociaciones las están llevando adelante quienes están en estado de armas. Pero no tiene que ver con las negociaciones que se hicieron en los ’80, que fueron las de crear un gran diálogo nacional”, desmenuza la periodista.

¿Cómo sería el puente actual con aquella propuesta del 84/85?

Se trata de hacer memoria histórica sobre ese plan que cambió el accionar político en Colombia. A partir de que se hizo una Asamblea Nacional Constituyente y una nueva Constitución (en 1991). No cambió la economía ni las estructuras. Pero si cambió a un estado de derecho, o por lo menos a tener de dónde agarrarnos.  Lo que queremos con #YoPropongo es hacer memoria histórica.

¿Cuáles son las expectativas respecto de #YoPropongo?

El objetivo es remover la amnesia que sufre este país: buscamos recuperar la memoria histórica de las personas que le han aportado y tanto que hasta la vida se las quitaron por la democracia en nuestro país, porque este país fuese un estado de derecho. No estamos hablando de un proyecto comunista ni de un proyecto socialista. Esto lo dice Oscar William: buscamos recuperar la memoria. Hay otro aspecto jurídico: buscamos abrir el caso porque está parado. El abogado que lo estaba siguiendo fue asesinado. Queremos abrir el caso de mis dos hermanos, el otro se hacía conocer como Ernesto Rojas: era el comandante del EPL, el nombre de pila era Jairo Calvo. A ver qué pasa ahora con la justicia transicional, a mí no me interesa que manden a la cárcel, si no saber quién lo hizo y cuáles fueron los móviles.

¿Qué rol ocupan las mujeres en el presente de las negociaciones en La Habana?

Respecto del pos-conflicto, lo que queremos es conocer de qué se tratan esos pactos que están negociando. Nosotras trabajamos con el movimiento de mujeres para que haya un reconocimiento de las mujeres en La Habana. Que se hable de lo que ha sido la violencia sexual dentro del conflicto armado. Que las organizaciones y el ejército reconozcan lo que les corresponde a cada una. En este momento hay un trabajo fuerte de las organizaciones de las mismas Naciones Unidas porque haya un reconocimiento real de las mujeres en ese proceso.

Fue el movimiento de mujeres en el país el que hizo que existiera en este país una subcomisión de género que sigue estando invisible (se refiere a una comisión integrada por feministas e integrantes de organizaciones de mujeres y de diversidad sexual del país con propuestas clave para las negociaciones que se reflejen todos los procesos que se inicien y en el acuerdo final que se logren). En una foto publicada en septiembre están Juan Manuel Santos, Raúl Castro y “Timochenko” (alias de guerra del actual comandante en jefe de las FARC) y nada dice de que el 40% de las integrantes de las FARC son mujeres.

A partir de esta necesidad de hacer memoria histórica e incluir desde las mujeres en el conflicto hasta las mujeres afro e indígenas, te pregunto: ¿Cómo es la participación política de las mujeres en Colombia?

Hemos avanzado pero no lo que necesitamos. Muchos partidos ponen las cuotas del 30% para poderse presentarse, porque sino no podrían hacerlo. Muchas veces lo hacen como relleno pero no como una necesidad o porque crean que tengamos que marchar hacia la paridad. Realmente hemos avanzado en la medida en que vemos que hay mujeres en el Senado, que hay mujeres en la Cámara. Pero entre Cámara y Senado es una minoría. No hay un trabajo claro y consciente para que haya participación de las mujeres. A veces se dice: “Es que no encontramos” o “no hay”. Es que si no les abren espacio, tampoco pueden hacer escuela. Necesitamos hacer memoria y recuperar la gente que le ha dado mucho a este país. Mientras que entre esos muchos hay muchas de las que ni siquiera se recuerda su nombre. Muchas mujeres desaparecidas, muchas mujeres muertas, en el exilio.

¿Para las periodistas con visión de género cuáles son los desafíos también teniendo en cuenta los ataques a la libertad de expresión?

Hay agresiones de tipo sexual que tienen mucho que ver con los compañeros de trabajo, eso se vive en todos los países del mundo. Aquí estamos en un país con un conflicto armado en el que a veces se piden “intercambios”, en especial porque las fuentes a veces son fuentes armadas y hay muchas cosas que no se logran saber o no se pueden difundir. También sucede que las mujeres periodistas no quieren hablar del acoso en las salas de redacción, a veces ni lo identifican. Les parece que es un piropo pero ¡no! Realmente se sabe que esto ocurre pero no es una cosa sobre la que se haya hecho un estudio profundo. Se sabe que las periodistas desplazadas por el conflicto armado son mujeres que no vuelven a ejercer la profesión. Son un número mínimo las que ejercen. ¿Cuál es el problema de las mujeres periodistas dentro del conflicto? Yo diría que la violencia ha bajado, creo que en los últimos cinco años han bajado las amenazas, los asesinatos. Entre periodistas mujeres y periodistas hombres asesinados el número de las mujeres es un número pequeño, no recuerdo el número exacto pero la proporción es bastante baja respecto de los hombres. Entonces eso más bien se ha traducido en amenazas, acosos y en difamaciones. Eso no pasa en Bogotá pero en las regiones y pueblos pequeños lo que se hace es difamar,“tiene tantos amantes” se dice, se desacredita con lo que se llamaría la “honra de las mujeres”.

Sobre la Ley de Feminicidio ¿cómo se está dando la aplicación en Colombia?

La Ley Rosa Elvira Celis es la más cercana pero hay otra ley que es la 1719 que es la ley de violencia sexual en el conflicto. De leyes podríamos decir que estamos más o menos bien equipadas, pero lo que pasa es que el funcionariado no está preparado, ni hombres ni mujeres, comisarías, la policía. Las instituciones no están preparadas. Entonces no es suficiente con que aparezcan leyes, que las conozcan la Cámara, el Senado y los sectores interesados, los sectores de mujeres. El cuello de botella no es la normativa y no porque no tengamos que dar un paso más adelante si no porque no hay pedagogía en las instituciones para que se apropien de esa normativa. Si no hay una asimilación de lo que esto significa, la ley se convierte en papel mojado.

¿En Colombia hay una Secretaría Nacional de las Mujeres?

No. En Colombia hay una asesora presidencial para la Equidad de la Mujer. Antes eso tenía otro nombre pero realmente se le bajó el rango y el papel. Es más bien decorativo de lo que realmente puede hacer. En eso si se ha dado un paso adelante en ciudades y departamentos en crear las Secretarías de la Mujer. En el caso de Bogotá, la ciudad si ha sido pionera en políticas públicas y de equidad de género. En esta ciudad existe en esta administración la Secretaría de la Mujer que también existe en Antoquia, en el Cauca. Realmente ha habido un paso adelante a nivel regional y a nivel local pero a nivel nacional no. Eso nos muestra lo que pasó antes de la creación de la Supervisión de Género en La Habana. No tenía doliente a nivel gubernamental, en el sentido de que tuviera voz y voto. Creo que en leyes hemos avanzado, éste es un país de leyes también, de muchas leyes que no se cumplen.

Info de la campaña #YoPropongo

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