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Jóvenes y relaciones amorosas: continúan los estereotipos de género y la violencia no se cuestiona
25 agosto, 2014
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Acaba de ser presentada una investigación sobre noviazgos violentos realizada por la Asociación Civil Trama y el Instituto Abierto para el Desarrollo y Estudio de Políticas Públicas (IADEPP), que confirma que los estereotipos de género tradicionales (varones proveedores y mujeres reproductoras y castas) siguen vigentes, el amor romántico es todavía un faro, y un 40% de los varones considera normal mantener relaciones sexuales con la pareja aunque ella no tenga ganas.

Por Sarah Babiker trama

COMUNICAR IGUALDAD- La investigación “Jóvenes, relaciones de pareja y maltratos en el noviazgo: fragmentos de un discurso no tan amoroso” se presentó el pasado  21 de agosto en el Concejo Deliberante de San Isidro. El estudio realizado por la Asociación civil Trama – Lazos para el desarrollo, junto al Instituto Abierto para el desarrollo y estudio de políticas públicas (IADEPP), que contó con el apoyo financiero de la dirección de fortalecimiento de la sociedad civil del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, proporciona información sobre las experiencias e imaginarios de las y los  jóvenes en sus relaciones de pareja.

La iniciativa surge de dos apreciaciones: la importancia del rol de las organizaciones regionales y locales que cuentan con una perspectiva cercana de la cotidianeidad de l@s jóvenes para abordar sus culturas de género y promover modelos más igualitarios; y el hecho de que las personas jóvenes se encuentran en un momento abierto a nuevas formas de sociabilización donde se pueden introducir perspectivas críticas hacia roles hegemónicos y potenciar nuevos modos de relacionarse.  Por ello, lxs investigadorxs insisten en la importancia de no poner tanto el foco en la violencia, ni detenerse en un discurso de maltratadores y maltratadas, sino en permitir que afloren otras cuestiones, como  “tener un espacio donde problematizar las cuestiones que a ellos les interesa y no decirles cuales son los problemas que ellos tienen y que queremos resolver los adultos” concreta el investigador Luis Motta en diálogo con COMUNICAR IGUALDAD.

A través de grupos de discusión con jóvenes de entre 15 y 20 años, y la realización de casi medio millar de encuestas presenciales y online completadas en 18 provincias, el equipo pone el foco en “la generación que hoy atraviesa la adolescencia y la primera juventud experimentando sus primeras relaciones amoroso-afectivas en un marco de transición de un modelo social y de género”.

Estereotipos tradicionales

¿Qué hay de viejo en las prácticas y representaciones de jóvenes y adolescentes? Tantos los datos cualitativos como cuantitativos señalan una centralidad de los celos en la pareja, junto a la persistencia de estereotipos tradicionales. Así, las chicas siguen privilegiando el rol de proveedor en la elección del compañero, con una mirada a largo plazo en las relaciones de pareja.  Mientras en los varones se aprecia una preocupación por una imagen pública de sus compañeras acorde a un modelo femenino tradicional y socialmente aprobado sobre todo frente a la mirada externa. Persisten grupos de varones para quienes la buena mujer responde a la imagen de la propia madre, mujer casta, que se ocupa de su casa, prolija,  existiendo desconfianza hacia las chicas que se desvían de su rol tradicional de género.

Perdura asimismo la idea del amor romántico y sus mitos asociados: el carácter irracional del amor, el amor como máxima aspiración vital, el sufrimiento asociado a querer a una persona, son lugares comunes que  generan aún una adhesión mayoritaria entre l@s jóvenes, viendo cómo más de la mitad tienen una “visión exagerada e idealizada de los efectos del amor”.

El relevamiento muestra también que si bien existe una diversidad de formas de relacionarse previas al noviazgo, persisten desigualdades y estereotipos en este ámbito y se sigue valorando la existencia de afecto como condición para mantener relaciones sexuales pero más para las chicas que para los chicos, pues se asume que los varones están siempre disponibles mientras que son las mujeres las que tienen la última decisión sobre la relación. Sin embargo,  un tercio de l@s encuestado@s opina que si la pareja comienza un juego erótico, la otra persona no tiene derecho a detenerla, lo que supone que estas personas tendrían dificultades en poner límites ante una situación sexual no deseada, o pediría que una relación sexual continúe a pesar de los deseos de su compañer@.  Persiste, por último, el juicio negativo frente a las chicas que tienen (o parecen tener) múltiples parejas sexuales, consideradas aún como “putas”.  Por su parte los varones que cuentan con una extensa y variada vida sexual aún siguen siendo considerados como “ganadores” lo que refleja la longevidad de la doble moral sexual tradicional.

trama 2Violencia

En lo referente al maltrato, se alerta contra una naturalización de formas más sutiles como los celos y el control, ejercidos por ambas partes. Pervive asimismo el estereotipo de la mujer controladora y el hombre que no quiere renunciar a sus libertades.  Al control se suman amig@s y padres, y se amplifica con el uso de las redes sociales y celulares. Lo que el estudio capta es que aún hay sentimientos enfrentados cuando las parejas salen solas y sin la aprobación del otro.  Pero los celos también acarrean diferencias de género: las chicas hablan del miedo a perder al novio, los varones manifiestan temor a que les hagan quedar como “cornudos”.

Ya en el nivel de la violencia psicológica, se revela que las mujeres siguen siendo más victimizadas que los hombres, considerándose normales por una parte significativa de l@s chic@s que se fiscalice la ropa de las novias. Maltratos más sutiles como  la indiferencia afectiva parecen ser captados solo por las mujeres.

Llegando a la violencia más explícita, preocupan datos como que un 40% de los varones encuestados considera normal mantener relaciones sexuales con la pareja aunque ella no tenga ganas. Y si bien hay una oposición mayoritaria a la violencia física, varones que relatan situaciones de violencia justifican la misma por cómo son ellas, o porque ellas lo provocan. Por último, no es el discurso igualitario la plataforma desde la que se invalida la violencia hacia la mujer en muchos casos, si no la idea de que golpear a una mujer no es “de hombres”, pues ellas son más débiles.  La violencia entre los varones sí es aceptada como un mecanismo de resolución de conflictos que encaja en la idea de lo masculino.

Así sumariza Luciana Ruiz, investigadora de Trama, esta situación: “La visibilización por sí sola de la violencia en el noviazgo no implica necesariamente un cambio. Lo que sí hemos visto es que se rechaza la violencia explícita, la violencia física, eso sí tiene un rechazo desde los valores de los chicos y las chicas en un porcentaje importante, el resto de las formas de violencia, más psicológicos, más sutiles, es bastante más difícil verlas.  En algunos casos, cuando se habla de tener libertad, de mantener el propio espacio tienen una respuesta desde la igualdad; ahora, cuando se trata de situaciones concretas como que me molesta que mi novio o mi novia salgan de noche cuando yo no quiero salir, entonces ahí surgen las contradicciones”.

También hay buenas noticias, la mayoría de l@s jóvenes identifican la necesidad de mantener un espacio individual, de mantener las propias decisiones aunque el otro esté en desacuerdo, la importancia de sentirse libres de hacer y decir lo que se quiera en una relación, y no son pocos los varones que proponen el diálogo como modo de resolver los conflictos. Sin embargo el equipo investigador constata que persisten los roles tradicionales, que hay una ausencia de modelos de sustitución para los modelos antiguos y de espacios para debatir. Por ello, subrayan la necesidad  de hacer un trabajo continuado en el tiempo pues, como recuerda Ruiz: “en los talleres donde uno entra y sale es muy difícil poder llegar a ver algún tipo de proceso, en las organizaciones que han logrado hacer algún tipo de trabajo continuo en el tiempo es tal vez más factible poder ver algún tipo de cambio en los jóvenes. Porque hay todo un contexto que te está jugando por otro lado, los pares, los medios”.

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