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La infancia robada de María y el Araña
25 octubre, 2013
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El próximo jueves 31 de octubre se estrena María y el araña, el quinto largometraje de la premiada directora argentina María Victoria Menis. Escrita junto a Alejandro Fernández Murray, la película fue coproducida por Domenica Films y Todo Cine (Argentina), Echo Films (Francia) y La Maquinita (Ecuador) y obtuvo el Premio Fonds Sud, otorgado en Francia para ayudas a la producción.

Por Chiara Boschiero

COMUNICAR IGUALDAD- Los temas de la infancia, de las relaciones familiares, de la identidad y los estereotipos de género, ya tratados en películas anteriores como El cielito y La cámara oscura, se juntan en esta nueva obra, que toca con delicadeza el tema del abuso a una niña.

María tiene 13 años y sueña con ganarse una beca para seguir estudiando en el colegio. Vive en una casilla de la Villa Rodrigo Bueno, asentamiento vecino a Puerto Madero, el barrio más elegante de Buenos Aires que ignora al más pobre que tiene a lado. Un día de su vida se cruza con un chico de 17 años, que se gana la vida haciendo malabares en el subte disfrazado de Hombre Araña. El se enamora de la sonrisa tímida de María, pero no sabe que ella esconde un secreto del cual es prisionera.

A través de intérpretes extraordinarios, en particular la debutante Florencia Salas y Diego Vegezzi, la directora consigue abatir nuestros tabues con la poesía de su cámara y nos permite entender qué hay detrás de los ojos de dos adolescentes que están viviendo una situación de crecimiento forzado, no natural, una infancia robada.

Como en la vida cotidiana, no todo está a la vista, hay que decidir mirar al otro y profundizar. Así, poco a poco quien observa va descubriendo las problemáticas de los personajes.

Hemos entrevistado a María Victoria Menis para profundizar los contenidos de su última obra.

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-¿En la película llama mucho la atención la indiferencia y la falta de capacidad por parte de las personas adultas de hacerse cargo de los problemasch1 de lxs niñxs y adolecentes. ¿Qué responsabilidad tiene la sociedad al respecto?

Me interesa mucho el tema de que hay gente invisible en nuestra sociedad. Hay problemas que surgen cada tanto en las noticias y después la sociedad se olvida. Se olvida, porque está obsesionada por el tema de la seguridad. Si vemos un chico mal vestido caminar hacia nosotros por la calle, enseguida pensamos que nos va a robar. Yo creo que hay muchos prejuicios que nos impiden sentir al otro. Argentina es un país muy avanzado en tema de leyes para la protección de la niñez, el problema es que estas leyes no se terminan de instalar en la sociedad y no se cumplen. La prueba es que si viajamos en el subte vemos  todos los días a niños  y niñas trabajando, pero ninguna persona se acerca a preguntarles qué les pasa, por qué están allí y no en la escuela.  El tema del embarazo adolescente, del aborto, del abuso hacia niños y niñas es algo que incomoda, no se quiere enfrentar porque se lo considera un tabú. Parece que estamos viviendo en una sociedad donde cada uno intenta sobrevivir como puede y no ve lo que le pasa al otro, o le interesa sólo durante el ratito en el cual el caso ocupa los diarios. A pesar de la indiferencia general, yo creo que se puede cambiar todo eso. Hay redes de  organizaciones que se ocupan del tema, pero hace falta una decisión política: es fundamental que el abuso se vuelva una problemática de Estado, más allá del gobierno al poder.  El problema tiene que instalarse permanentemente en la agenda política, para generar políticas públicas que brinden herramientas a cada ciudadano  para aprender a mirar a su alrededor, detectar señales y saber cómo actuar frente a una situación de abuso.  Pensamos en el rol clave que tienen los docentes, que están en directo contacto con los niños. En la película se ve claramente qué repercusiones tiene la falta de información y formación al respecto.

María Victoria Menis
María Victoria Menis

-¿Qué rol asumen los medios de comunicación en Argentina frente a lxs jóvenes?

-Esencialmente para los medios, los jóvenes son compradores. Desde ese lugar la publicidad no ayuda nada, porque sigue marcando estereotipos de género.  Por ejemplo la división entre juguetes masculinos y femeninos, el auto asociado siempre con hombres, así como los productos de limpieza a las mujeres. Los medios difunden también un culto del cuerpo que genera muchos problemas y discriminaciones también entre niños. Además que los modelos son casi inalcanzables y empujan a la utilización de las cirugías estéticas sin  conciencia de lo que significan e implican. Han empezado a aparecer campañas de sensibilización, pero podemos hacer mucho más, sobre todo en tema de programas escolares y medios de comunicación. Los padres también tienen responsabilidades. A menudo abandonan a los niños a sí mismos o les cuesta poner límites. Asumen más el rol de hermanos de sus propios hijos, en la búsqueda de la eterna juventud.

ch3En temas de promoción de los derechos sexuales y reproductivos en la educación, ¿que cambios se registran en Argentina en los últimos años?

-Yo soy de una época en la cual era tabú hablar de sexualidad en los colegios y en los medios. Hoy se habla de eso abiertamente, pero todavía a la hora de enfrentar un abuso o un embarazo no deseado no hay todavía bastantes redes de apoyo e información disponibles. Prevalece la condena social y no hay un acceso igualitario a estos derechos. Queda muy librado a qué hospital, médico o docente nos dirigimos para pedir ayuda. Es suficiente pensar, que en los hospitales el acceso a la píldora del día después depende de libre arbitrio de los médicos. En lo específico, frente a un abuso la gente literalmente se raja.  Por eso es tan difícil romper el pacto de silencio entre el niño o niña violado/a y su abusador, que puede durar una vida entera. En realidad se trata de un pacto de silencio con toda la sociedad, iglesia incluida. La justicia no interviene o interviene con tiempos demasiados largos y discontinuos, sin proteger realmente a la víctima y a los testigos. He investigado mucho el tema del abuso a menores para escribir el guion y las estadísticas que he leído me han puesto la piel de gallina. Ni hablar de los testimonios de quienes ha decidido romper el pacto de silencio, pero no consiguen obtener justicia. Mi película quiere ayudar a instalar en la sociedad el tema del abuso a menores más allá de los números, desde lo humano y la empatía con los personajes

Otro tema central de la película es el amor, vivido en diferentes formas. ¿Desde qué enfoque desarrollaste la historia de amor entre los ch4protagonistas adolecentes?

-Para mí fue importante que la historia principal de la película fuera una historia de amor. Estamos acostumbrados a que todo lo que viene de clases carenciadas sean problemas, necesidades, tristeza. Yo me pregunté qué había más allá de los robos, drogas, violencias y otros casos extremos que los medios vinculan a los adolescentes de clase social carenciada. Me parece que todo eso tapa otros valores, como puede ser el amor constructivo entre María y el “hombre araña”, que conocen este sentimiento por primera vez. Todo eso pasa a pesar que María venga de vivir un abuso disfrazado de amor. Hablo del amor de la abuela hacia María: aparentemente la cuida con cariño, pero por otro lado la está abandonando de una manera terrible. Todo eso pasa porque la abuela también siente una pasión, una pasión enferma, por un hombre que la lleva a utilizar María como moneda de cambio en la relación de pareja, para que él no se vaya de la casa. Muchas veces en los abusos familiares hay un pacto de silencio por estas razones, o razones de dinero, potenciadas por la violencia de género. El abuso a menores toca todas las clases sociales, a pesar que no lo queremos ver, porque Argentina es un país todavía muy machista en muchos aspectos. ¿Y nosotros que nos comprometemos hacer?

La directora espera que Maria y el araña haga debatir el tema a nivel social, pero sobre todo pueda llegar a las escuelas, donde mayormente lo necesitan tanto el alumnado como los equipos docentes.