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Las cifras de la violencia machista
25 febrero, 2013
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255 mujeres fueron asesinadas en Argentina por la violencia machista durante el año pasado: el 63% a manos de parejas o ex parejas; el 58% dentro de viviendas; y en el 19% de los casos había denuncias previas por violencia de género o la justicia había dictaminado la exclusión del hogar. Los datos corresponden al relevamiento de los feminicidios aparecidos en los medios de comunicación durante el año 2012, que realiza cada año el Observatorio Marisel Zambrano de la Asociación Civil la Casa del Encuentro, y que acaban de ser difundidos.

Por Sandra Chaher

COMUNICAR IGUALDAD-  Desde hace cuatro años, las únicas estadísticas de feminicidios que poseemos en Argentina –basadas en medios de comunicación y provenientes de una organización de la sociedad civil- hablan de aproximadamente 260 mujeres y niñas asesinadas en el marco de la violencia machista, directamente a manos de varones o por cruzarse en la línea de fuego.

Se trata, como la mortalidad de mujeres gestantes (mortalidad materna), de muertes evitables, que podrían no suceder si no hubiera una cultura quepor que violencia apaña el derecho de propiedad del varón sobre la mujer a tal punto de sentirse dueño de su vida. Estas muertes no suceden porque a un hombre se le fue la mano en una escena de celos, estaba exageradamente alcoholizado o había tenido en su trabajo los disgustos suficientes como para explotar en un ataque de cólera. Suceden porque en esas situaciones límites, que todas las personas atravesamos, esos varones sintieron que tenían derecho a descargar su furia con esas mujeres. Que la vida de ellas les pertenecía, y que la sociedad en cierta forma sería condescendiente con esa conducta.  Que hay canciones que hablan del deseo de asesinar a una mujer cuando dejar de ser dócil; películas que relatan en tono de comedia estos asesinatos; artículos periodísticos que parecen instructivos sobre cómo cometer los crímenes; una justicia que puede llegar a ser particularmente ciega frente a estos casos; un vecindario y una familia que justificarán la barbarie.

Esta indolencia frente a la violencia de género se llevó en Argentina 231 mujeres y niñas en el 2009; 260, en el 2010; 282 en el 2011; y acaba de llevarse 255 el año pasado. Y sólo hablamos de quienes aparecen en los medios de comunicación. Es probable que haya muchos más casos que no llegan a los medios y muchas muertes cuyo origen es la violencia de género pero por la forma en que se produce la muerte no hay forma de vincular el caso a menos que se haga una investigación sobre el mismo. Las mujeres que integran el Observatorio Marisel Zambrano detallan cuántas de estas muertes aún no son relevadas como violencia de género: las que ingresaron a los hospitales con evidencias de violencia sexista pero en el parte de defunción figura, entre otras causales posibles, “paro cardiorrespiratorio”;  las que se suicidan luego de padecer durante años situaciones de violencia; las que están desaparecidas por razones posiblemente vinculadas a la violencia, entre otras.

En el informe Femicide: a global problem -publicado en el 2011- que relevó todas las muertes de mujeres ocurridas en un país como feminicidios –una estadística incorrecta pero la más aproximada que poseemos para unificar los datos mundiales sobre el tema-, Argentina no aparece mencionada entre 25 países considerados. Sin embargo, en el informe realizado en el 2010 por el Centro Reina Sofía de España, antecesor de Femicide: a global problem en la tarea de recopilación de estas estadísticas, nuestro país ocupaba el puesto 17 entre 45 países relevados: por debajo de todos los de nuestro continente. Lo cual significa que si bien el problema del feminicidio en Argentina no es tan acuciante como  en El Salvador, Colombia, Honduras o Guatemala –los países de la región que en ambos informes ocupan los primeros puestos-, debería ser tomado en cuenta sobre todo porque se trata de muertes evitables si se trabaja en el contexto social y cultural de prevención.

¿Cómo somos asesinadas las mujeres?

herramientasEl relevamiento del Observatorio Marisel Zambrano evidencia en Argentina los patrones que se repiten en el resto del mundo: las mujeres somos asesinadas mayormente a manos de nuestras parejas o ex parejas en el marco de viviendas. Es decir, la seguridad de las mujeres no está puesta en juego sobre todo en la calle –donde si bien somos víctimas de violaciones, la mayor parte de los incidentes delictivos tienen que ver con ataques a la propiedad privada y pueden, en principio, ser perpetrados tanto sobre mujeres como sobre varones- sino dentro de los hogares y, al revés que los robos donde solemos no conocer a quienes nos atacan, a nosotras nos matan las personas más cercanas.

Según el Observatorio, el 63% de los varones feminicidas durante el año 2012 fueron esposos, parejas, novios o amantes o ex-esposos, ex-parejas, ex-novios o ex-amantes. Y un 58% de los feminicidios se produjo dentro de la casa de la víctima o de la que compartía con el feminicida. Esto amerita repensar las políticas públicas de seguridad con enfoque de género.  Si bien el Estado avanza en algunos aspectos en este tema, aún los medios siguen pensando la inseguridad de la población como un tema vinculado principalmente a los ataques a la propiedad privada, y mucho menos al riesgo en el que estamos por compartir la vida con varones quizá violentos.

La forma del feminicidio también se mantiene constante en los últimos años. Si bien las armas de fuego son la principal herramienta que se usa, siguen las armas blancas y las propias manos, que son los recursos con los que un posible femincida suele contar dentro del hogar. La incineración, que se había disparado como método durante el 2011 -luego del feminicidio de Wanda Taddei, Fátima Catán y otros similares en el 2010-, ascendiendo casi un 6% durante ese año, volvió a descender en el 2012, aunque no a los valores que tenía antes del caso Taddei.

Políticas públicas

Otro dato relevante es que en el 13% de los casos, las mujeres asesinadas habían realizado denuncias previas por maltrato y en otro 6% la justicia había dictaminado la exclusión del hogar. O sea, que casi en el 20% de los feminicidios, el Estado había sido alertado de la existencia de una situación de riesgo para las mujeres. Sin embargo, los feminicidios ocurrieron.

Entre los reclamos del informe, el diseño de políticas públicas y la necesidad de un rol más destacado del Estado tienen un papel fundamental. Si bien Argentina tiene una nueva Ley de Violencia de Género desde el año 2009 –La Ley 26485 de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en los Ambitos en que Desarrollen sus Relaciones Interpersonales- , aún no fue aprobado por el Consejo Nacional de las Mujeres el Plan correspondiente de implementación de la misma y los recursos con que cuenta ese organismo son muy limitados. Durante el año 2012, organizaciones de mujeres de todo el país se declararon en alerta frente a la violencia de género frente a la inacción del Estado  –tanto del Poder Ejecutivo como el Judicial-. La respuesta del Poder Ejecutivo fue anunciar hacia fines de año algunas medidas como un registro nacional de denuncias, la creación de una línea telefónica de tres dígitos para atención de casos y la apertura de una oficina pública de patrocinio gratuito en la Ciudad de Buenos Aires. La oficina ya está en funcionamiento y las otras dos disposiciones están aún en proceso. A su vez, el Ministerio Público Fiscal – a partir de una iniciativa de la nueva procuradora Alejandra Gils Carbó-  creó el Programa de Políticas de Género. Si bien son avances, aún queda mucho por hacer.

Niñas y niños víctimas de la violencia machista

huerfanasUn aspecto de la violencia de género sobre el que las organizaciones de mujeres vienen alertando en los últimos años es qué sucede con las niñas y niños que presencian estas situaciones y que, por tanto, también son víctimas de esta problemática. En el caso de los feminicidios está situación empeora porque pasan a ser huérfanos/as. De acuerdo al relevamiento 2012, 248 niñas y niños perdieron a sus madres. Y lo mismo sucedió con 64 mujeres y varones ya adultos. A la vez, otras 45 personas –de las cuales por el reporte periodístico no podía identificarse ni el sexo ni la edad- también quedaron huérfanas. En total, suman 357 personas que perdieron a sus madres, lo que da un promedio de 1,4 personas huérfanas por cada feminicidio.

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