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Los antecedentes de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto
5 mayo, 2014
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El próximo domingo 11 de mayo a las 18.30 se presentará en la Feria del libro Historia de una desobediencia- Aborto y feminismo, escrito por Mabel Bellucci y editado por Capital Intelectual. El libro recorre la lucha del movimiento feminista por el acceso y el derecho al aborto tanto fuera como dentro de Argentina. En esta nota adelantamos el apartado correspondiente a la Asamblea por el Derecho al Aborto (ADA), surgida en el calor de las movidas asamblearias del país a partir del 2001, y su derivación en la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, que hoy lleva adelante la lucha por la legalización del aborto en las calles y el Parlamento. 

COMUNICAR IGUALDAD- Unos meses antes de partir al Encuentro Nacional de Mujeres en Rosario, el 16, 17 y 18 agosto de 2003 se creó en Buenos Aires la Asamblea por el belDerecho al Aborto (ADA). Coledesky tenía un ojo atento para leer la coyuntura y comprendió que en ese clima de continuum deliberativo que tomó formas concretas en nuevos campos de debate no cabían los clásicos talleres para discutir sobre la ilegalidad del aborto. La inflexión para el accionar político y para los planteos radicales era el sino de los tiempos que corrían. Entre el ejercicio de la democracia directa y el rechazo a delegar poderes, se configuraron las condiciones óptimas para armar una gran asamblea que sintetizaba el reconocimiento de experiencias anteriores y preparaba las condiciones hacia un salto cualitativo.

Para que nada quedase sin registro, de inmediato se escribió un documento con el título “Por la libertad de decidir. Repudiamos la ofensiva de la Iglesia hacia nosotras: por aborto libre y gratuito. Para elegir libremente nuestra sexualidad. Para terminar con todo tipo de violencia y discriminación”. Firmaban un sinfín de agrupaciones feministas y de mujeres de Buenos Aires, Rosario, La Plata, Mendoza y Neuquén. Además, los grupos piqueteros, de desocupados, travestis, transexuales, homosexuales, lesbianas, trabajadoras sexuales, asambleas barriales y partidos políticos de izquierdas. La Asamblea comenzó a sesionar en el Centro Cultural llamado Matrix, en la intersección de las calles Entre Ríos y San Juan. Apenas abrió sus puertas, Lohana Berkins y sus compañeras se integraron al espacio de la siguiente manera: “No éramos simples escuchas sino que tomábamos la palabra, juntábamos firmas, volanteábamos en las acciones callejeras. En fin, participábamos en las discusiones tan acaloradas que se llevaban a cabo día tras día. Teníamos que interpelar a la teoría y también a la política feminista, desde nuestra propia comunidad. El feminismo fue un movimiento de emancipación que no podía perder ese carácter y nosotras peleamos por ampliar sus márgenes”.

Después de gestada la Asamblea, Coledesky marchó con su grupo a la ciudad puerto, Rosario. Junto con una variedad de agrupaciones y compañeras de ruta organizaron una asamblea dentro del propio Encuentro Nacional de Mujeres para deliberar sobre el tema como punto nodal de la actividad. Luego vino una solicitada amplia de un entramado colectivo que publicó el 28 de septiembre, en el diario Página 12, tanto las demandas esperables como las sorpresivas. Allí, el internacionalismo se hizo sentir; hubo solidaridades venidas tanto de Latinoamérica como de Europa. De regreso, con las cucardas en las solapas, se lanzaron a dar acaloradas discusiones sobre cómo poner en práctica la resolución del Encuentro Nacional de Mujeres de Rosario, que proponía convocar a fin de ese año a un Encuentro Nacional por el Derecho al Aborto.

Con la excepción de los colectivos más organizados de Rosario y Córdoba, que expresaron su voluntad de llevar adelante la tarea de la reunión, solo el ADA de Buenos Aires se propuso para preparar el evento. Pronto sus integrantes más voluntaristas percibieron los escollos que implicaba realizar esa actividad en un corto plazo. Todavía la virtualidad no era parte del lenguaje cotidiano. Había dificultades serias de comunicación y coordinación con los grupos de las veintitres provincias que constituyen la República Argentina. Por lo tanto, se decidió formalizar una reunión regional del área metropolitana en la medida en que se encontraba más al alcance de las propias fuerzas y energías. Rápidamente se plantearon diferentes criterios de convocatoria. Por un lado, estaban quienes opinaban que se centrase nada más que en la participación de mujeres, no así de varones. Por el otro, que no hubiese límites para la invitación y que se extendiera a todos los sectores involucrados en la lucha contra la ilegalidad del aborto, sin exclusiones.

bel2Lamentablemente, al finalizar el año ese debate no se canceló y pronto derivó en un enfrentamiento tal que la ADA quedó dividida en dos. Un sector contemplaba una propuesta de convocatoria amplia como un objetivo deseado, mientras que el otro consideraba innegociable la presencia de hombres. Este punto fue resistido por ATEM, Mujeres Libres y El Espejo. Bellotti, para saldar dudas, hace referencia al hecho: “La posición favorable a la inclusión de varones alega que el aborto es una cuestión social y que necesitamos el apoyo de todos y todas. La postura contraria –en la que nos incluimos– plantea que el punto principal es quién decide en materia de aborto, es decir, en relación al cuerpo de las mujeres y apoyándonos en que somos precisamente nosotras las titulares de esa decisión, sostenemos que el centro de las resoluciones políticas debe estar en nuestras manos. Otro tema en debate es si tiene sentido exigir una ley de aborto. Quienes se oponen y abogan por el ‘aborto libre y gratuito’, se refieren sólo a la despenalización y consideran que la ley ejerce siempre control sobre el cuerpo de las mujeres, por lo cual es importante sacar la cuestión del aborto del marco legal”.

Así, de esta ruptura surgió el Grupo Estrategias por el Derecho al Aborto (GEDA), espacio conformado por activistas que llevaban décadas en defensa de la causa. Con seguridad, querían crear un escenario que incluyera a grupos y a personas de otro talante, con un arribo espontáneo y no sólo aquellas más próximas a los circuitos tradicionales dispuestos a la batalla. Desde las primeras reuniones se decidió organizar el Encuentro sobre Estrategias por el Derecho al Aborto el 28 de Mayo de 2004. Entonces, sin más, se tomó contacto con otros grupos y colectivas de Córdoba, Rosario, La Plata, Tandil y Neuquén, que se habían pronunciado en favor de una convocatoria lo más heterogénea posible.

Con todos estos avales, el GEDA avanzó en concertar una reunión preparatoria. Fue el 13 de marzo en la sede de la Facultad de Ciencias Sociales, sede Ramos Mejía, de la UBA. Por supuesto, todo apuntaba a concretar un Encuentro Nacional sobre Estrategias por el Derecho al Aborto para el Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer. Así planteaban sus propuestas: “Las mujeres somos protagonistas en el tema del aborto porque es en nuestro cuerpo en el que transcurre el embarazo y se realiza el procedimiento, es nuestra vida la más afectada por la continuación de un embarazo involuntario, es el derecho a la integridad corporal de las mujeres y a la libertad de decidir el que se desconoce en la imposición forzada de la maternidad. Sin embargo, no es exclusivo de las mujeres. No sólo por la participación masculina en la procreación sino por su responsabilidad en la prevención de embarazos involuntarios. Si ubicamos el aborto como un tema de derechos humanos, es evidente que toda la sociedad esté involucrada en resolver el problema de salud y de justicia que significa la ilegalidad”.

Hacían también un fuerte hincapié en cómo abordar el aborto para incluirlo dentro de los cuestionamientos en torno a la heterosexualidad y al aspecto reproductivo. Esta estrategia, en su condición de apuesta del feminismo más comprometido con el derecho al aborto, permitiría el apoyo de otras mujeres de los movimientos de base junto con los grupos de las minorías sexuales. A este pre-encuentro asistieron setenta personas y también participaron tres panelistas uruguayos: Lilián Abracinskas, integrante de la colectiva Cotidiano Mujer; Rafael Sanseviero, ex diputado por el Frente Amplio, y Susana Rostagnol, antropóloga del Programa Género, Cuerpo y Sexualidad, de la Facultad de Humanidades de Montevideo. A partir de cuatro ejes temáticos –salud, legislación, medios de comunicación y movimientos sociales– se trabajó en los talleres de discusión y después se constituyó un plenario de cierre. Todo ello hizo posible configurar una radiografía del estado de situación del aborto en el país que, más tarde, fue empleado para preparar una declaración de cara al XIX Encuentro Nacional de Mujeres en Mendoza, en octubre de 2004.

Apenas finalizada esta plenaria se realizó en Buenos Aires el Encuentro Nacional sobre de Estrategias por el Derecho al Aborto, convocado por el Grupo de Estrategias por el Derecho al Aborto de esta ciudad.Ante todo, en el documento publicado para la ocasión, explicaban con rigor las razones que las habían llevado a definirse en torno de la noción de “estrategia”. Como ajedrecistas en el curso de una partida elaboraban hipótesis acerca de los planes estratégicos para la construcción de una fuerza diversa con un objetivo en común. Por eso, declaraban: “Desarrollar estrategias en este campo era necesario para actuar con racionalidad. De la misma manera actúa una mujer que aborta, que moviliza todos sus recursos para dar solución a su conflicto, al tomar responsabilidad sobre lo que le está sucediendo”. Y proseguían: “Se trata de un campo de fuerzas, de luchas, de peleas porque estamos hablando de conquistar un derecho”. Para finalizar, remataban de esta manera: “Las mujeres abortan sin pedirle permiso a nadie y cualquiera sea la situación legal y social del aborto. Nuestro fin es que las que decidan hacerlo lo hagan sin correr riesgos innecesarios y sin perder la dignidad de lo que hacen”.

A esta reunión participaron más de cien personas de procedencias variadas y bien surtidas. Desde agrupaciones autónomas feministas, pasando por académicas, periodistas, docentes, diputadas nacionales, ONGs, hasta organismos de derechos humanos, agrupaciones piqueteras, asambleas barriales, partidos políticos de izquierda y colectivas de travestis. Un mundo inconmensurable e impensable de convocar en este presente. La exaltación de la revuelta del 19 y 20 de diciembre había montado su telón de fondo. El listado final de los nombres de las concurrentes era tan extenso que resulta difícil detallar. Seguramente que algunas asomaban el morro por primera vez mientras otras eran parte de la casa. Por una u otra razón, se sentaron, estuvieron juntas durante doce horas y sellaron los acuerdos que se habían propuesto en los talleres del preencuentro y en la ADA de Rosario. Resultaba evidente que, en especial los Encuentros Nacionales de Mujeres de 2003 y 2004, habían anticipado la emergencia de los hechos que concitaban a impulsar un proceso de mayor integridad para cimentar una trama cuyo alcance sobrepasara los límites de la Avenida General Paz. Así, este largo itinerario de exploraciones y de alianzas políticas feministas quedó explicitado en el prólogo “Trazos de una experiencia de articulación federal y plural por la autonomía de las mujeres: la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, Legal, Seguro y Gratuito en Argentina”, escrito por Claudia Anzorena y Ruth Zurbriggen: “Los acontecimientos anteriores crearon las condiciones para que, el 14 de mayo de 2005, se concretara la primera reunión nacional, realizada en la ciudad de Córdoba, organizada con el aporte financiero de Católicas por el Derecho a Decidir, lo cual facilitó la presencia de activistas de numerosas provincias. En esta primera plenaria, más de 70 mujeres de diferentes organizaciones, pergeñamos y dimos nombre y sentido político a la Campaña Nacional Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito que, motorizada por grupos feministas, se dispuso a avanzar en la construcción y el fortalecimiento de una masa crítica capaz de reclamar por ‘educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir’. Definimos el lanzamiento público y simultáneo en diferentes puntos del país el 28 de mayo y la realización de acciones callejeras para recolectar firmas en apoyo al aborto legal”.Finalmente, la Campaña adquirió vida propia sobre la base de una diversa alianza federal que se alimentó a través del reconocimiento de la historia de las luchas por el aborto legal en Argentina, teniendo en cuenta las diferentes estrategias regionales pero dentro de un marco nacional. Y de esta manera se presentó en sociedad hasta hoy.

Foto destacada: Mabel Bellucci durante una marcha por el derecho al aborto en Madrid.

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2 comments

  1. Martha Rosenberg

    La Asamblea por el Derecho al Aborto (Matrix) y sus resultados fueron una elaboracion colectiva de varios grupos y personas que militabamos en las asambleas populares y en la defensa de los derechos reproductivos desde muchos anios antes y no solo producto de la vision politica indudable de Dora Coledesky. Dora nunca se cortò sola y tenia claro el papel de los acuerdos colectivos e hizo todos los esfuerzos necesarios para conseguirlos. Creo, si no recuerdo mal las fechas, que hacia rato que se habia formado la Coordinadora por el Derecho al Aborto, en la que participamos Maria Alicia Gutierrez y yo por el Foro por los Derechos Reproductivos. Llama la atencion que no aparezca nombrado en estos antecedentes, ya que, ademas de muchas otras, tuvimos la iniciativa, organizamos, conseguimos el dinero y el lugar para la reunion que se hizo en Ciencias Sociales sobre Estrategias, para las invitaciones a lxs companierxs uruguayxs, para la publicacion de sus conclusiones. Tampoco yo, que -como su presidenta- impulsè y coordinè personalmente y junto con Elsa Schvartzman todas esas actividades. As’i como la publicacion del libro Estrategias por el derecho al aborto. Un estudio en 11 paises, que distribuimos en todo el paìs y en Latinoamèrica en 2003.
    Cuando propuse el homenaje a Dora por sus 80 anios, en el primer plenario de la Campania en Cordoba, lo hice porque me parecìa importante reconocer entre muchas ONGs, que no la consideraban o la desconocian, y por la militancia joven, su liderazgo en la lucha por el derecho al aborto. Pero no concuerdo con la politica de hacer de las militantes fundadoras de nuestro movimiento personajes miticos que crean culto, ni tampoco en borrar de la historia acciones, actrices y actores que han tenido sostenida y visible participaciòn. Me refiero en este caso a hechos y personas que me son muy cercanos, tomandolos como ejemplo de una tendencia que si bien aporta relato sobre hechos invisibilizados, crea dificultades para un abordaje critico de nuestra historia.

  2. mabel bellucci

    Hola, Martha toda esta historia que estás contando es parte de tu testimonio que aparece en el Conversatorio en el cual vos relatás con lujo de detalles este fragmento de la historia. Cuando tengas el libro en mano fijáte con tranquilidad. Cariños. bellucci