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“Pobre del fotógrafo que con su máquina no retrate alguna injusticia”
12 noviembre, 2012
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Mónica Hasenberg empezó sacando fotos como parte de un oficio heredado. Hasta que descubrió su deseo. Hoy toma imágenes de las luchas sociales y de género como parte de su compromiso vital. Hasta el 18 de noviembre puede verse en el Centro Cultural Comunarte su muestra “Madres nuestras” sobre las Madres de Plaza de Mayo.

Por Krizia Puig

Mónica Hasenberg- autorretrato

Ella va por la calle, cámara en mano, capturando la historia en un instante. El compromiso es su bandera y la fotografía, su forma de dar testimonio. Mónica habla con la lentitud de quien está en paz. Se toma su tiempo para elegir cada palabra y compone, con cada verbo, imágenes cargadas de libertad. La contundencia de su discurso es, consecuentemente, igual a la de su trabajo, compuesto por más de 80.000 negativos que relatan la historia social, política y cultural de Italia y Argentina.

El oficio que hoy la define siempre formó parte de su historia familiar. Su papá, quien también era fotógrafo, murió cuando ella acababa de terminar la secundaria y fue en ese momento -y por necesidades económicas- cuando decidió continuar con el arte que heredaba: “En vez de trabajar en una oficina opté por seguir con las licitaciones que él tenía ganadas. En ese momento yo lo tomaba como una cosa laboral,  nunca como una elección. Y esto tiene que ver con que el deseo femenino nunca es tomado en serio. Yo no me preguntaba cual era mi deseo y creo que ese es el título mayor sobre lo que nos pasa a las mujeres”, afirma mientras sirve un poco más de té y las hojas del jardín hacen música con el viento.

A partir del año 2000 esa pregunta se ha redimensionado y ha encontrado respuesta a través de su lente.  ¿Cuál es tú deseo? “Deseo conmover. Contagiar el compromiso. El que está comprometido está sólo y te necesita. Acabo de cumplir 58 años y si hay algo que yo le quiero dejar a mis hijos es la imagen de que es bueno comprometerse. Más allá del dolor que te produce, vivir de acuerdo a tus ideas es bueno. Me gusta la transparencia”, contesta sin titubeos.

La lucha de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, el matrimonio igualitario, el aborto legal y los derechos de los pueblos originarios son sólo algunas de las batallas que ha retratado con su cámara. Todo lo que implique defender la libertad le interesa. “Creo que nadie es inocente en ninguna elección y la fotografía implica esto, toda mirada muestra alguna subjetividad y por eso muestro lo que me conmueve de una situación. Por ejemplo, el caso del matrimonio igualitario implica un derecho: si vos no podés hacer algo, no podés elegir y eso para mí es terrible”.

Actualmente, Mónica está comprometida con la digitalización de su archivo para lo cual, necesita del financiamiento de alguna institución o persona que entienda el valor documental de su trabajo.

Ahora, ahora, resulta indispensable…

 

Silueta de María José embarazada

Mónica lloraba a gritos en la primera Marcha de la Resistencia a la que asistió. Tanto lloraba que una de las madres la abrazó y la llevó a caminar. Desde ese día las acompañó, todos los jueves, dando cada uno de esos pasos que reclaman justicia.

Dice que sabía lo que estaba pasando desde el año 76, ya que tiene una amiga que estuvo secuestrada unos días. Mirando al vacío, cuenta los pormenores de un pasado que vive en su memoria: “Brenno Quaretti, mi marido que también era fotógrafo, empezó a trabajar en ‘Familia Cristiana’ – una revista que en ese momento estaba comprometida con la teología de la liberación- con lo cual me fui enterando de las marchas muy temprano.  En ese momento no hacíamos fotos ya que era muy comprometedor. Las fotos delatan, de hecho tengo muchas en las que las madres están de espalda. Yo recuerdo marchas en las que miraba para arriba y estaban todos armados. Daba pánico participar, por eso el consuelo cuando empezamos a ser muchos. El valor que han tenido estas mujeres es impresionante porque estar caminando de a dos con la plaza vacía causaba terror”.

“Madres nuestras” es un recorrido por el testimonio de las Madres de Plaza de Mayo. Reúne imágenes actuales y fotografías tomadas entre 1979 y 1989, década  de la cual -según Hasenberg- hay pocos registros en los archivos nacionales.

Confiesa que la inauguración de la exposición fue sumamente emotiva para ella:Estaba mi hijo sacando fotos y él iba los jueves conmigo a esas marchas, estando en la panza. En un momento, me di cuenta que se estaba cerrando un círculo con la misma búsqueda de justicia y respiré, tranquila”.

Del dolor, la fuerza, la lucha y la unión  

“Yo amo Buenos Aires y no me voy de acá ni loca”, dice Mónica mientras ve, de reojo, las máscaras venecianas que cuelgan de su pared. A pesar de haber vivido en Italia durante unos años –país donde actualmente residen su hija y su nieta-  y de que le encanta viajar, no hay otro lugar donde quiera vivir que no sea aquí, en Argentina, siendo parte de un proceso histórico que, a su criterio, significa un cambio cultural de decisiva importancia.

“Estoy comprometida con el proceso que estamos viviendo. Creo que este momento es de reflexión, de detenerse a mirar el pasado, el presente y el futuro. Actualmente, soy una orgullosa de mi presidenta. Me subyuga escucharla. Estoy de acuerdo con la re-elección, pero porque no hay nadie que continúe este proceso, no porque esté de acuerdo con la perpetuación de alguien en el poder sino porque creo que todavía los cambios producidos no han generado cuadros que aseguren que este proceso continuará para profundizarse; para que este proceso confirme en nuestro imaginario, mayor importancia a las personas que a los bienes”,

Luna llena en Nueva York

Hasenberg considera que Latinoamérica está acostumbrada a un discurso de subordinación y que apenas ahora estamos comenzando a valorarnos como pueblo. Desde su punto de vista, “tener” sigue siendo el mayor valor  para muchos y esto se traduce en arraigadas desigualdades sociales.  “El tener para mí, eso es lo que hay  que romper. Estamos a las puertas de otra realidad donde nos apoderaremos de nuestros saberes y el yo, poco a poco, se  convertirá en bienestar para mi gente”.

“Madres nuestras” estará hasta el 18 de Noviembre en el Centro Cultural Comunarte (Castro Barros 236). Luego, a partir de Diciembre, la muestra estará recorriendo la ciudad de Buenos Aires y se podrá ver en diversos locales de La Campora.

Links con obra de la autora:

Archivo Hasenberg- Quaretti

Video de “Madres Nuestras”

Página personal

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