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Rompiendo tabúes sobre el aborto ilegal
5 septiembre, 2013
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Hasta este domingo 9 de septiembre puede ser vista en el Palais de Glace, de la Ciudad de Buenos Aires, la muestra 11 semanas, 23 horas, 59 minutos, en la que tres fotógrafas de diferentes nacionalidades abordan la temática del aborto a través de mujeres y varones que en algún momento de sus vidas pasaron y/o acompañaron la experiencia. “Nos costó romper con las miradas victimizantes sobre el aborto, hacer entender que no estábamos hablando únicamente del aborto clandestino y de muertes, sino de mujeres en primera persona que dicen ‘yo lo hice’, ‘lo voy a hacer’, ‘lo hago sola, tanto con un hombre como con una mujer’. Estamos hablando de eso: de poder” señalan. 

Por Chiara Boschiero

LF

COMUNICAR IGUALDAD- 11 semanas, 23 horas, 59 minutos retrata historias de mujeres y hombres que, desde distintos lugares y con distintas posturas, han pasado por la experiencia del aborto clandestino en la Argentina. Las tres jóvenes fotógrafas autoras de la muestra – Guadalupe Gómez Verdi, Lisa Franz y Léa Meurice- se conocieron en un taller del colectivo SUB en Buenos Aires. En ese ámbito, estas tres mujeres distintas por edad, cultura, nacionalidad y educación, decidieron trabajar sobre el aborto de forma colectiva, con el deseo de comprender y denunciar las razones de por qué en Argentina el aborto, en el siglo XXI, sigue siendo un tema tabú e ilegal.

Las tres fotógrafas declaran que esta exposición fue el resultado del encuentro entre dos continentes, y entre la perspectiva de una mujer latinoamericana que vive en un país que criminaliza el aborto y dos mujeres europeas, que tienen garantizado su derecho a decidir hace cuatro décadas. Más allá de cualquier posición política, religiosa y cultural, con su obra quisieron abrazar el derecho al aborto legal creyendo profundamente en la libertad de cada individuo. Para hacerlo eligieron la forma del retrato, un desafío significativo para una temática come el aborto, que se vincula al silencio y al tabú.

Al principio, las tres fotógrafas pensaron que iba a ser difícil llegar a los testimonios y sobre todo que las personas se dejaran retratar. Pero, como cuenta Lisa Franz, “al final nos dimos cuenta que era todo lo contrario. Porque hay muchas necesidad de hablar, de romper este silencio que mata. En este contexto, el arte juega un papel importante”. Además, como declara Guadalupe Gómez Verdi, “un retrato no tiene por qué ser una cara y dos ojos  que miran hacia una cámara, un retrato es una mano, una espalda, una cabeza y el pelo. Tenemos una foto de una espalda donde está tatuada la palabra libertad y allí está el significado de todo el trabajo. Lo privado necesita hacerse público para denunciar la falta de un derecho y compartirlo con los demás. A nuestros mismos personajes les ha hecho bien mostrar sus experiencias así de forma grupal”.

El resultado de esta investigación que duró un año son 40 gigantografías acompañadas por las historias de sus protagonistas, mujeres y hombres que las acompañaron, testimonios de toda la Argentina y que reafirman que las mujeres tienen derecho a tomar decisiones libremente y sin coacción; a decidir sobre su propio cuerpo, su sexualidad, su vida y su identidad; a recibir información y educación sobre su salud sexual y reproductiva; a tener hijos y a decidir cuándo y en qué momento. La exposición está dispuesta en forma circular, provocando la sensación de que somos todos parte de esta problemática colectiva, y que todos podemos hacer algo para revindicar el derecho a decidir de las mujeres sobre su propio cuerpo

lm¿Cómo cambió el proyecto y vuestra visión sobre el tema a lo largo de los encuentros con sus testimonios?

Léa Meurice: Si consideramos, como dice el grupo La Revuelta de Neuquén, que “cada aborto es un mundo”, cada historia va en una dirección especifica. A mí me abrió muchas ventanas el encuentro con Sonia Sánchez, me hizo pensar a quién le sirve que el aborto sea ilegal en este país. Detrás de una ley de criminalización del aborto hay un sistema político-económico al cual conviene que las cosas se queden así. La postura de la Iglesia va junta con los intereses de los poderes políticos. Si el aborto fuera legal, las primeras a beneficiarse serían las mujeres jóvenes de bajos recursos. 

Lisa Franz: Hay muchos médicos que piden una fortuna para practicar el aborto, es un negocio porque es ilegal. Hay mucha gente a la cual no conviene que se legalice el aborto, porque es un gran negocio y las que se sacrifican no valen nada. Estamos hablando de mujeres pobres, que es lo que se valora menos en la sociedad de hoy. Creo que para las tres hubo un antes y un después del encuentro con Sonia Sánchez, que nos contó de los cinco abortos que se hizo en una cárcel. Nosotras pensamos “ah pobre, cinco abortos en una cárcel!”, mientras que para ella fue bueno hacerlo en la cárcel, sino al día siguiente hubiera tenido que volver a la calle y seguir trabajando. Creo que porque somos mujeres de clase media no nos imaginamos hasta dónde puede llegar a exponerse el cuerpo de una mujer.

Guadalupe Gómez Verdi: Comprendimos que la práctica clandestina te lleva a un agujero negro, al silencio, a no saber qué hacer y a enfrentarte con el hecho que el tiempo pasa, que llegas al primer mes, al segundo mes, al tercer mes y no sabes qué hacer. Eso significa no poder confiar en la otra persona y no saber con quién hablar. Todas estas situaciones demuestran no solo que no hay acceso a la información sobre como abortar, sino que no hay conciencia del poder y derecho que tiene uno para ejercer sobre su propio cuerpo. Un gran punto de inflexión fue registrar la diferencia entre los relatos de las mujeres que se practicaron abortos quirúrgicos al partir del 2000 para atrás y las mujeres que se practicaron el aborto con pastillas en los últimos años. Los primeros testimonios correspondieron a abortos quirúrgicos. Los relatos sobre el proceso de búsqueda de la información para llegar a estos médicos o clínicas clandestinas, cuentan maltratos de todo tipo. Por ejemplo, llegás a un “consultorio” pidiendo información y te dicen “ahora báncatela”, “porque abriste las piernas”…eso está institucionalizado y naturalizado en el discurso de médicos o personas que realizan los abortos. Así también cuentan de maltratos físicos, de dejarte en la camilla o con la anestesia mal puesta. Por último, la carga emocional de este mandato de ser madre, esta carga emocional de hacerlo de forma clandestina. Estas mujeres que lo hicieron quirúrgicamente, normalmente contaron a muy pocas personas el aborto que se practicaron. Al contrario, vimos una experiencia distinta en las mujeres que abortaron con pastillas. La posibilidad de tener acceso a las pastillas y a la información sobre con que dosis había que hacerlo, la posibilidad de hacerlo en sus casas y acompañadas por una persona, con la tranquilidad que lo estaban haciendo por sí mismas y no teniendo que recurrir a un tercero. Es acá donde empezó a aparecer el rol de las agrupaciones, como la Revuelta de Neuquén que tiene un programa de acompañamiento de abortar, como la Línea Abortar en Buenos Aires de las Lesbianas y Feministas por la Descriminalización del Aborto. Por ejemplo, en el Hospital Álvarez hay un consultorio que se llama “Consultorio de Opciones” donde vas si estas embarazada y querés abortar, hay estos médicos amigables que te dan estas distintas opciones que tenés de acuerdo al tiempo y tus necesidades. Pero la información sobre esta red informal de apoyo no está visibilizada, no está comunicada adecuadamente. 

LM:  Como cuenta Guadalupe, haciendo este trabajo de investigación nos dimos cuenta que existe toda una red informal para abortar. Esto es importante, porque el relatogv cambia completamente en positivo cuando las mujeres pudieron abortar con misoprostol y acompañadas por las agrupaciones. Me acuerdo de la historia de Pedro, un chico boliviano que vive acá y que acompañó a su chica en el proceso de aborto con misoprostol. El dice “sin el manual hubiéramos estado en el horno”. No sólo es importante visibilizar el trabajo de estos colectivos, sino también que hay un hombre allí que nos cuente como fue acompañar a una mujer durante un aborto. Es importante que los hombres tomen conciencia también, porque mientras ellos nos tomen conciencia no va a cambiar nada porque en esta sociedad son ellos los que toman la decisión lamentablemente.

¿Qué dificultades tuvieron para armar la exposición?

GGV: Antes de encontrar el apoyo de Amnistía Internacional, tuvimos dificultades con otras instituciones que estaban interesadas en realizar la exposición. Nos costó romper con las miradas victimizantes sobre el aborto, hacer entender que no estábamos hablando únicamente del aborto clandestino, de muertes, de la práctica, sino que estábamos hablando de mujeres en primera persona: yo hice, yo hago, yo practiqué el aborto, yo quiero, yo deseo, yo lo voy a hacer y lo hago sola, tanto con un hombre como con una mujer. Estamos hablando de eso: de poder.  Estamos hablando de que, más allá de todas las incertidumbres, circunstancias y ilegalidades, si quiero hacer un aborto lo voy a hacer y no hay nadie que me pare. Escuchar eso frente a las religiones, frente al gobierno, frente a la sociedad, es muy difícil y es muy chocante. Amnistía apoyó el proyecto porque entendió que estábamos hablando a partir de la persona misma, no desde una ideología.

LF:  Molesta que hablemos de gente común con la cual te puedes identificar en primera persona sin victimizar, a través del arte, con una postura fuerte, con poder, en vez de mostrar sangre, pobres, villas. No hay nada de eso en nuestras fotos y molesta.

LM: Hay mucha gente que no entiende cómo podemos trabajar las tres sobre este tema, tres mujeres de países y culturas diferentes que realizan una obra grupal. Pero gracias al arte llegamos a un discurso que funciona, porque en realidad la necesidad que el aborto sea legal es una cuestión de sentido común

Hasta el 9 de septiembre en el Paláis de Glace – Palacio Nacional de las Artes (Posadas 1795, CABA). Con el apoyo de la organización internacional Amnistía Internacional. 

Notas relacionadas:

Amnistía Internacional: “Es el momento de debatir en Argentina la despenalización del aborto”.

Una muestra burda del patriarcado

 

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  1. El aborto es algo que debe decidir la mujer responsable, aqui dejo formas de hacer de forma casera:
    https://www.remedioscaseros10.com/abortar