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Universidad pública, intereses particulares
26 julio, 2015
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En noviembre del 2014, dábamos a conocer la situación de una docente de la Carrera de Puericultura y Crianzaque dictan en forma conjunta la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) y la Fundación Lactancia y Maternidad (FUNDALAM)- que fue desvinculada de su cargo por las autoridades de FUNDALAM bajo la acusación de atea, feminista y abortista. A 8 meses de esa situación, y con dos intimaciones judiciales para que la docente sea restituida en el cargo-, FUNDALAM apeló y se niega a que el 10 de agosto Julieta Arosteguy ocupe su puesto al frente de la cátedra de Bioética de esa carrera. La UNSAM, por su parte, reclamó que la docente sea restituída; pero habrá que ver qué decisión toma esa universidad pública frente a la avanzada de esta fundación privada dispuesta a imponer sus creencias en espacios públicos de formación. La damnificada relata la historia.

Por Julieta Arosteguy

COMUNICAR IGUALDAD- En agosto del año pasado, la dirección de la Carrera de Puericultura y Crianza de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) decidió desvincularme de mi cargo docente por proponer, en la única clase que pude dictar ese cuatrimestre, abrir el debate sobre temas como el aborto legal, equidad de género y laicismo. Directivos de FUNDALAM, la ong que se encuentra a cargo de la carrera, me reprocharon mi condición de “atea, feminista y abortista” (sic) y me separaron del cargo de profesora titular de la materia de Bioética, que había ejercido desde el 2010.

Así, sin razones que lo justificaran y de manera completamente irregular, FUNDALAM creó una cátedra paralela con el sólo fin de encubrir mi despido, pero cuyos efectos nadie se preocupó por ocultar: por medio de esa cátedra, la organización vació mi curso y evitó que se debatieran en clase los temas que tanto incomodan a sus autoridades: equidad de género, derechos sexuales y reproductivos, aborto legal.

A casi un año del despido encubierto, los resultados de mis reclamos están a la vista: en diciembre del año pasado, se dictó en sede judicial una medida cautelar ordenando mi restitución en el cargo. Con esta medida, el juzgado laboral que interviene en la causa decidió “disponer que la accionada mantenga el curso, comisión y/o cátedra de la accionante en su oferta académica, en iguales términos y condiciones que los existentes antes del inicio del conflicto”.

También la UNSAM decidió, en abril de este año, dar marcha atrás con la creación de la cátedra paralela. En respuesta a mis reclamos, se decidió “hacer lugar al recurso de reconsideración interpuesto por la docente doctora Julieta Arosteguy, contra la Disposición 10/14 que ordenó la apertura de una segunda cátedra de la materia de Bioética en la carrera Tecnicatura en Puericultura y Crianza” y “revocar la Disposición ICRM Nro 10/14”.

Para evitar cumplir con lo que se le ordenaba, FUNDALAM apeló las medidas judiciales, me denunció penalmente y recusó a la jueza que ordenó la restitución en mi cargo por parcialidad”. A pesar de sus esfuerzos, dos días antes del inicio de la feria judicial, un nuevo juzgado intimó a FUNDALAM para que, en el plazo de tres días, acate la orden que se le ha impuesto y me restituya en el cargo del que me desplazó por razones de discriminación ideológica. 

FUNDALAM, sin embargo, no ha acatado las órdenes de los dos juzgados que intervinieron en la causa, ni ha obedecido lo dispuesto por la UNSAM. No sólo no ha efectuado mi designación como docente de Bioética, sino que ha ofrecido para comenzar en agosto el curso a cargo de la docente que, arbitraria e ilegítimamente, nombró el año pasado en mi lugar.

Para justificar su obstinada negativa a restituirme en el cargo, FUNDALAM pretende ponerse en el lugar de víctima y colocarme a mí en el de victimaria. Me ha denunciado infructuosamente ante el INADI y ante la justicia penal, sin lograr que las estudiantes ratifiquen sus reclamos. FUNDALAM insiste en preguntar por qué motivo deseo volver a dictar clases en la carrera, como si no haber acatado el despido discriminatorio al que fui sometida fuera prueba de mi falta de tolerancia, de mi inconfesado deseo de imponer mis creencias personales sobre las estudiantes.

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La pregunta que debemos hacernos, sin embargo, es exactamente la contraria: ¿Por qué FUNDALAM desobedece lo dispuesto por el juzgado y por la misma UNSAM? ¿Por qué se empeña en silenciar los debates sobre maternidad, autonomía, derechos sexuales y equidad de género en una carrera dictada en el marco de una universidad nacional? ¿Por qué se ha enquistado en una universidad pública para imponer desde el aula su visión sesgada, moralizante y contraria a la normativa vigente respecto de los derechos sexuales y reproductivos, la equidad de género, el matrimonio y la adopción igualitaria, la maternidad? 

La respuesta es clara: FUNDALAM es un órgano de los sectores más conservadores de la sociedad argentina que, apropiándose ilegítimamente de espacios e instituciones públicas, busca obstruir los avances que las mujeres y otros colectivos sociales hemos logrado en las últimas décadas de construcción democrática.

Pero cualesquiera sean los motivos que han llevado a FUNDALAM a imponer su postura sobre la Carrera de Puericultura y Crianza, una cosa ha quedado clara: tales motivos no son aceptables en una universidad que, como la Universidad Nacional de San Martín, se pretende laica, democrática y plural. El 10 de agosto debería volver a dictar clases de Bioética en FUNDALAM. Todo indica que la institución seguirá incumpliendo la orden judicial que así lo manda.

Queda por ver qué hará la UNSAM ante esta institución conveniada, que ha demostrado repetidamente su intolerancia hacia los valores de la educación pública y las instituciones republicanas, imponiendo a toda costa su decisión de silenciar el derecho de las mujeres a una atención integral y respetuosa de su salud.