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El imprescindible enfoque de género en los temas ambientales
30 noviembre, 2012
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Está a punto de concluir ,un proyecto liderado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) –en colaboración con áreas gubernamentales-  que introduce por primera vez la temática de género, en las políticas públicas de gestión de riesgos de desastres en Argentina. Se trata de un enfoque muy trabajado en América Central  -debido a la exposición de esa región a eventos climáticos extremos-, pero no aún en el resto del continente. El proyecto colabora con el imprescindible diseño de las políticas públicas ambientales con enfoque de género, teniendo en cuenta tanto las transformaciones del clima de las últimas décadas, como el aporte específico de mujeres y varones en la prevención y abordaje de estos fenómenos.

Por Sandra Chaher

COMUNICAR IGUALDAD El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) viene trabajando desde hace años en Argentina en propuestas vinculadas al ambiente y el desarrollo sostenible, pero en el 2012 incluyó por primera vez un componente fuerte  sobre la temática de género en un proyecto sobre riesgos de desastres. La iniciativa incluyó capacitaciones, recomendaciones para el diseño de políticas y legislación específica, y producción de información, y articuló, por primera vez, la tarea de organismos públicos que venían trabajando género por un lado, y atención de emergencias y gestión de riesgo por otro. Ambos son temas relativamente nuevos dentro de las políticas públicas y, hasta la fecha, no se habían desarrollado en forma conjunta en el ámbito del Estado.  El proyecto del PNUD pretende ser una semilla para que en el futuro, desde los organismos públicos, se profundice la tarea de articulación de ambos temas, y de desarrollo de capacidades, para concretar políticas públicas con enfoque de género. Tanto la igualdad de género como el desarrollo sostenible, son parte de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, es decir, de las metas que se propuso la humanidad para hacer de la vida en la tierra un espacio amable para todas y todos. 

Los modelos de desarrollo guardan una estrecha relación con la construcción de los riesgos y de las relaciones de poder entre las personas basadas en 

Fuente: Documento País

su sexo, edad, origen étnico-racial, pertenencia al ámbito rural o urbano, discapacidad, clase social, entre otras. Esto implica que los modelos de desarrollo tienen el potencial de aumentar, mantener o disminuir los riesgos y las desigualdades sociales. Un modelo de desarrollo inequitativo y no sostenible contribuirá a construir mayores riesgos y relaciones más desiguales entre hombres y mujeres. Por el contrario, los modelos de desarrollo más humanos, equitativos y sostenibles generan mejores condiciones para reducir y enfrentar los riesgos y superar las desigualdades” se señala en el capítulo 5- Gestión del riesgo de desastres con enfoque de género- del Documento País, uno de los productos generados en el 2012 durante la realización del proyecto.  El Documento, pretende dar una imagen de la situación de riesgo de desastre del país en el que se realiza. Esta es la primera vez en el mundo, que un documento de este tipo tiene un capítulo sobre enfoque de género. “La incorporación del enfoque de género en la mayor parte de las iniciativas destinadas a la gestión y reducción del riesgo, es todavía incipiente –se señala en el Documento-. Esto  reduce la eficiencia e impacto de las políticas, programas o iniciativas que se están desarrollando, convirtiéndolas en muchos casos en medidas que profundizan las desigualdades  en  las  comunidades. En nuestro país, la integración de la perspectiva de género en las iniciativas referidas a la gestión del riesgo, o a la gestión de desastres es un desafío pendiente y una preocupación relativamente nueva en la agenda pública. En este sentido, es importante la incorporación de la cuestión de género en: las evaluaciones de los impactos de desastres, tales como inundaciones, procesos de desertificación o erupciones volcánicas; en la elaboración de mapas de riesgo; en las planificaciones de las intervenciones para responder en la emergencia; y en el relevamiento de datos desagregados por sexo, para  identificar las vulnerabilidades y capacidades diferentes en varones y mujeres.”                

Además del Documento País, el proyecto incluyó la realización de talleres de sensibilización y capacitación con integrantes de organismos del Estado –

Talleres realizados por el PNUD

Consejo Nacional de las Mujeres, Dirección Nacional de Protección Civil, Bomberas/os, Cascos Blancos- y de la Cruz Roja Argentina; y recomendaciones para la reforma de la ley de  defensa civil de la provincia de Salta –incorporándole la perspectiva de género- y  de un plan operativo de emergencias para la Puna Jujeña –también contemplando la participación diversa en el mismo de mujeres y varones-.

Gestión de riesgos de desastres

Uno de los nuevos conceptos desarrollados en torno al cambio climático y el desarrollo sustentable, es aprender a prevenir las amenazas naturales y a disminuir las vulnerabilidades en las que suelen encontrarnos; esto constituye una mirada superadora en relación al enfoque anterior sobre cómo atender  la emergencia, incluyendo ahora las tareas preventivas.

Para poder gestionar el riesgo proveniente de las amenazas naturales, es necesario desarrollar un modelo económico y social sostenible que permita disminuir la vulnerabilidad. Y, a su vez, el enfoque de género es fundamental para reducir las vulnerabilidades específicas que afectan a mujeres y varones  debido a su condición de género.

Desde la Dirección Nacional de Protección Civil en los últimos años se trabajó para producir un cambio de paradigma. Se pasó de la defensa civil, con una concepción militarizada y enfocada en la emergencia, a la idea de protección civil, sacarle el carácter militar pero aún siguiendo con el foco en la respuesta ante la emergencia –observa Leandro Etchichury, director de Planeamiento y Capacitación de la Dirección Nacional de Protección Civil del Ministerio del Interior-. Recién a partir del impulso de los organismos internacionales, fundamentalmente de la ONU, a fines de los 90 y comienzos de este siglo, se empezó a asumir la conceptualización de la gestión integral del riesgo, emparentada con un determinado modelo de desarrollo.  La idea es entender que las  vulnerabilidades son falencias en los modelos de desarrollo, y que los desastres no son naturales sino construcciones sociales. Este nuevo paradigma de gestión del riesgo está teniendo desarrollo en forma diversa en cada provincia y a nivel nacional.

Ahora bien, sumar el enfoque de género al de gestión del riesgo, es un paso todavía más audaz que el país recién empezaría a transitar a partir de este momento. “Cuando antes hablábamos de vulnerabilidad, se suponía que afectaba a todos por igual –agrega Etchichury-, pero a medida que se avanza en los estudios post catástrofe se va viendo que éstas no afectan a todos de la misma manera: hay diferencias técnicas, de género, económicas. Y el desafío desde la Dirección, estos últimos años, es empezar a estudiar cómo operan estos desastres en diferentes segmentos de la sociedad: la población indígena y las mujeres, entre otros.”

Género  y riesgo en Argentina

Fuente: Documento País

Durante los talleres de capacitación dictados por el PNUD para integrantes del Consejo Nacional de las Mujeres, la Dirección Nacional de Protección Civil, Bomberas/os, Cascos Blancos y la Cruz Roja Argentina, surgieron algunos de los desafíos que tiene que abordar nuestro país para garantizar una gestión integral del riesgo, entre ellos la reforma de la legislación, la articulación de los diferentes sectores que abordan el tema, la vinculación entre políticas de desarrollo y gestión de riesgo y la promoción de una cultura de la prevención.

Como resultado de los talleres, no sólo las áreas de género y de gestión de riesgo gubernamentales adquirieron conocimientos y desarrollaron capacidades que antes no tenían, sino que se estableció entre el Consejo Nacional de las Mujeres y la Dirección Nacional de Protección Civil un proyecto de colaboración conjunta que se plasmará en un convenio en las próximas semanas.

Otro de los productos del proyecto fue el diseño de un Plan Operativo de Emergencia para la Puna Jujeña, específicamente para las poblaciones de Cusi Cusi y Mina Pirquitas, donde habitan diez comunidades quechuas. Se trata de dos mil personas en total, que afrontan anualmente un período de inundaciones de entre uno y dos meses que las dejan aisladas y, como no tienen autonomía alimentaria, una vez a la semana deben atravesar el río crecido exponiéndose, tanto las personas como los animales, a morir. El objetivo del proyecto allí fue diseñar un plan para prepararse frente a esta eventualidad anual y se incluyó en el mismo la transversalización del enfoque de género. “Encontramos, por ejemplo, que las mujeres observan la emergencia más como una amenaza cotidiana y doméstica, y con la dificultad adicional del acceso a la salud dado este evento puntual que tienen año a año señala Celeste Clarembaux, la integrante del proyecto PNUD  que participó de la elaboración del plan operativo en Jujuy.  “También son las mujeres las que tienen mucho más claras las necesidades de salud y educación de la comunidad, y las dificultades que necesitan abordar  con sus parejas. Los varones, en cambio, focalizaron la emergencia en la precariedad en la que viven y en las dificultades laborales.”

Por último,  se realizaron recomendaciones para la reformulación de una Ley de Defensa Civil de la provincia de Salta, originalmente  centrada en la emergencia, para que en una posible instancia de revisión legislativa de la misma, se incluya el enfoque de gestión de riesgo con perspectiva de género. Y también se colaboró en la revisión de un Plan de Riesgo Sísmico de la provincia en el que se incluyeron variables como, por ejemplo: la construcción de centros de evacuación con consideraciones básicas de género como baños separados para mujeres y varones, agentes de seguridad que prevengan posibles situaciones de abuso sexual, charlas sobre derechos sexuales y reproductivos y, en general, la incorporación de equipos capacitados en violencia de género para la atención de estos eventos.

Fotos y destacados: Documento País