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El cuaderno de Ana
3 junio, 2015
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Por Marisa Cortez y Natalia Panis (Las Hilarias Feministas Aborteras), desde San Juan

Hoy recibí el celular de la línea, es un aparato rotoso y descascarado pero a los fines prácticos nos acompaña de la manera más incondicional. Junto al celular viene el cuaderno. Un montón de hojas anilladas entre cartones pintados con el mayor de los amores para este fin.

El cuaderno va pasando de mano en mano y quien lo tenga debe llevarlo consigo constantemente porque en él está depositado el corazón de Las Hilarias.

En la contratapa se encuentra un calendario 2015 para que Ana, la telefonista que alberga nuestras seis voces, tenga siempre a mano para calcular las semanas al pedir la FUM (fecha última menstruación). Después de eso viene una pequeña “Protocola de atención de la línea” escrita a mano, porque cuando queremos, y estamos inspiradas nos volvemos artesanales y explosivas… el cuaderno se vuelve depositario de esas explosiones.

La protocola tiene la letra más horrible del mundo, y está repleta de llamados de atención, retos, consejos, lo que se debe y no se debe hacer cuando suena el teléfono, etc. Nos pasaron muchas cosas; los llamados no respetan la siesta, los sábados, los feriados, tiempo de estudio o de trabajo. Decidimos que la llamada sorpresiva era un lujo reservado a los días pasados. A esto le sigue una lista de datos que debemos obtener de ese primer llamado, porque al designar un turno de encuentro las socorristas que vayan deben estar bien preparadas, y en el caso de haber situaciones atípicas necesitamos investigarlas antes del encuentro.

Tenemos planillas tachadas cientos de veces con la disponibilidad horaria de cada una, porque nuestros tiempos van cambiando de mes a mes, lo cual hace que las duplas siempre sean distintas dependiendo del recoveco horario que nos reúna.

Entre otros apartados hay hojitas con nombres de efectorxs de salud “semi-piolas”, médicxs a investigar, casos particulares y cómo se resolvieron, sugerencias, notitas, historias y un montón de etcéteras. Así nuestro devenir abortero va dejando su huella en ese pequeño reservorio de ansiedades, miedos, conocimientos y consejos que afectuosamente plasmamos para la siguiente “Ana”.

El cuaderno abortero viaja entre  horarios, trabajos, estudios, familia, protocolas,  hijxs y turnos. La lapicera pasea como si fuera un consultorio; de un lado a otro… lo golpea, lo escribe, lo tacha, le dibuja libertad, lo tatúa, escribe sus datos, se olvida de algunos. En este momento, con su capuchón entre mis dientes… mi cabeza susurra… tratando de recordar:

” Hoy soy Ana, me toca ser Ana”.  

Este relato forma parte de la sección “Socorristas en red- Relatos de feministas que abortamos”, un emprendimiento conjunto de Comunicación para la Igualdad y Socorristas en Red para poner en palabras las prácticas del acompañamiento del aborto y el aborto mismo. Dicen las socorristas: Elegimos escribir, elegimos compartir esas escrituras a modo de gesto político, para hacer que las palabras sigan diciendo algo, para seguir aportando pensamientos y acciones que nos hagan más inteligibles y visibles las prácticas de abortar, para saber más y mejor acerca de cuál es la ley que instalan las mujeres cuando abortan… para insistir e insistir…”