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Enfoque de género para la justicia, por favor
16 junio, 2012
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El fallo que acaba de dar a conocer el Tribunal Oral en los Criminal Nº 20 de CABA sobre el feminicidio de Wanda Taddei, pone en evidencia la ausencia de perspectiva de género que aún prima en muchos ámbitos judiciales.

Por Sandra Chaher 

COMUNICAR IGUALDAD– Eduardo Vázquez fue condenado a 18 años de prisión por haber quemado viva a su esposa Wanda Taddei en febrero del 2010. No sólo la pena es baja – el propio Vázquez esperaba ser condenado a más años- sino que el “homicidio calificado por el vínculo” por el que se lo condenó, fue atenuado por la figura de “emoción violenta”. Es decir que los jueces Pablo Gustavo Laufer, Luis Fernando Niño y la jueza Patricia Mallo –del Tribunal Oral en lo Criminal Nº 20 de la Capital Federal–  consideran el hecho de que Wanda Taddei haya ingresado al hospital con el 60% del cuerpo quemado como parte de un exabrupto emocional y no que Vázquez, haya desplegado un enorme abuso de poder en el contexto de una relación desigual. Eso sería entender el caso encuadrado en una situación de violencia de género.

El fallo tiene importantes y negativas implicancias en la lucha por la igualdad de género. Las personas que trabajan para erradicar la violencia hacia las mujeres lo esperaban con la expectativa de que pudiera ser ejemplar para otras situaciones similares. Lo cual quedó expresado por la madre de Fátima Catán –otra víctima de la violencia feminicida incineradora- cuando se largó a llorar en la misma sala al escuchar el veredicto. Según las estadísticas que lleva la Asociación Civil La Casa del Encuentro a partir de los casos publicados en los medios de comunicación, después de que Wanda Taddei fuera asesinada se dispararon en Argentina los índices de feminicidio por incineración, como si los varones hubieran descubierto una forma de asesinar a las mujeres más atractiva que las armas de fuego, los cuchillos o las mismas manos, que suelen ser los instrumentos más usados para hacer abuso de poder en los hogares. En el 2010 se duplicaron los feminicidios por incineración en relación al 2009, cuando Wanda Taddei aún no había sido calcinada. Y ayer mismo, menos de 24 horas después de conocido el fallo, el diario La Nación daba cuenta del ingreso a un hospital de La Plata de una mujer embarazada de 7 meses llegó con el 70% del cuerpo quemado.

Como bien señala la colega Mariana Carbajal en su columna Ni una mujer más quemada: “La Justicia demoró ocho meses en creer que Wanda podía haber sido prendida fuego por su marido. En esos ocho meses –desde que se le dictó la falta de mérito a Eduardo Vásquez hasta que en noviembre de 2010 fue procesado y detenido acusado del homicidio agravado por el vínculo–, el mensaje que transmitió la Justicia fue que un hombre podía incinerar a su esposa y el hecho podía quedar impune. El crimen perfecto: ella, por las quemaduras tan graves, quedaría silenciada para dar su versión de los hechos.” ¿Qué mensaje está dando la justicia ahora? Que el asesinato de mujeres puede ser comprendido, y en cierta forma tolerado por la sociedad, como parte de un exabrupto emocional propio de conductas masculinas. A varones proveedores expuestos a permanentes tensiones sociales, políticas, emocionales, se les deben tolerar exposiones de violencia aunque éstas causen muertes. Según El Progreso de las Mujeres, informe realizado por ONU-Mujer en el año 2011, en 17 de un total de 41 países, una cuarta parte o más de las personas opina que es justificable que un hombre golpee a su esposa.

Buena parte de las y los operadoras/es judiciales, que integran estas sociedades, aún no adoptó el enfoque de género necesario para abordar problemáticas que hasta hace pocas décadas pertenecían al ámbito privado y en las que el Estado no estaba llamado a involucrarse. En el camino de comprender que los abusos de los varones sobre las mujeres, y la manifestación del ejercicio de poder patriarcal, se producen sobre todo al interior de los hogares, la justicia va fallando con evidente “injusticia”. A fines del 2010, la Defensoría del Pueblo de la Nación presentó una investigación llamada  Discriminación de género en las decisiones judiciales: Justicia penal y violencia de género  en la que se observa –luego del análisis de causas, resoluciones judiciales, sentencias y expedientes iniciados en la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema- que existe falta de seriedad en las investigaciones sobre hechos de violencia de género; prejuicios y estereotipos de género presentes en la valoración de las pruebas recolectadas; y frecuente vulneración de los derechos de las víctimas durante la tramitación del proceso, falencias que serían consecuencia de malas prácticas, y no de ausencia de normas que permitan un buen trabajo. Se señala en el informe: ‘Pese a los avances obtenidos en la consagración normativa del derecho de las mujeres a una vida libre de violencia, los operadores jurídicos aún no reconocen en forma debida que la violencia de género es una vulneración específica de los derechos humanos de las mujeres, a pesar de la magnitud y gravedad del problema’.