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Implementación de la ley de femicidio en Guatemala
4 diciembre, 2012
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Una de las juezas que participó del XIII Encuentro de Magistradas de los Más Altos Órganos de Justicia de Iberoamérica “Por una Justicia de Género”, que se realizó entre el 28 y el 30 de noviembre en Buenos Aires, fue Thelma Aldana, integrante de la Corte Suprema de Justicia de Guatemala. En ese país fue sancionada en el 2008 la ley contra el femicidio y otras formas de violencia contra la mujer. En la siguiente entrevista Aldana explica cómo se implementó y qué resultados dio la ley en su país.

Por Sandra Chaher 

COMUNICAR IGUALDADEn Guatemala hay un antes y un después del 2008. Del 2008 para atrás, y hasta perder la razón, era un tiempo en que la violencia contra la mujer era un asunto privado de la casa y con ese argumento el Estado toleró y fomentó con indiferencia la violencia contra la mujer. En el 2008 fue sancionada la Ley Contra el Femicidio y Otras Formas de Violencia Contra las Mujeres y se tipificaron los delitos de violencia  física, psicológica y económica con penas de 8 a 50 años” señala Thelma Aldana, que fue elegida jueza de la Corte Suprema en el 2009 por un período de 5 años, luego de desempeñarse 15 años como magistrada de instancia inferiores y de pasar 25 años en la justicia desde el puesto más bajo de la jerarquía judicial.

Cuando Aldana asumió no había llegado todavía ninguna mujer a la Corte Suprema de Justicia de su país. Ella era la única entre 13 integrantes del cuerpo. Y en el 2011 accedió a la presidencia de ese órgano de justicia, cargo que ocupó hasta hace un mes.

De acuerdo al reciente informe Femicide: A Global Problem, Guatemala ocupa el tercer lugar a nivel mundial en muertes violentas de mujeres, con una tasa de 9.7 feminicidios cada 100 mil habitantes. Si bien los asesinatos de mujeres aumentaron enormemente entre el 2001 y el 2011, desde el 2009 tienen una tendencia descendente, lo cual coincide con el año en que fue puesta en funcionamiento la Ley Contra el Femicidio y Otras Formas de Violencia Contra las Mujeres. Según el informe El Progreso de las Mujeres 2011, realizado por ONU Mujeres, en los países en los que hay leyes sobre violencia, las sociedades tienen menos tolerancia y hay menos consenso y naturalización de la problemática.

-¿Como se logró la sanción de  una ley de este tipo en un país con tanta violencia y machismo?

-Por presión de las organizaciones de mujeres ante el Congreso y de las diputadas, que eran muy pocas en ese momento, algo más del 10%. Todas dejaron sus banderas políticas y se unieron. En el artículo 15 esa ley dice que el Poder Judicial debería, en un plazo de 12 meses, implementar tribunales jurisdiccionales especializados en femicidio y violencia contra mujer. Pero cuando en el 2009 asumió la Corte que yo integro, esos tribunales aún no habían sido creados. Entonces me senté en mi computadora y armé un proyecto de acuerdo. Como soy de carrera en la justicia, me conocía el teje y maneje de la cuestión administrativa. Y entonces luego, en una reunión del pleno de la Corte, senté a todos y les dije lo que quería. Me dijeron que no había fondos pero con algunas reducciones lo aceptaron. No sé si comprendieron lo que estábamos haciendo o lo vieron como una obligación legalHoy la criatura creció mucho y algunos de ellos, los más patriarcales, están asustados.

-¿Cómo fue la implementación?

-Empezamos a trabajar en tres departamentos en los que teníamos los índices más altos de violencia contra las mujeres, y el modelo empezó a funcionar muy bien, porque por  primera vez se empezaban a emitir sentencias con enfoque de género.  Si una mujer recibía un golpe en el ojo en la casa y un hombre lo recibía en la cantina, una es una riña entre iguales y otra entre desiguales que trae una ruta de violencia. Eso enseñamos a los operadores de justicia. Porque todos fuimos educados en el patriarcado. Y dimos cursos a todos, desde el comisario hasta las juezas. Luego, empecé a ver que en Guatemala capital se rebasaba la posibilidad de un juzgado, y le pedí al pleno que los convirtiéramos en juzgados pluripersonales: de tres juezas pasamos a seis, o de una a dos. Y en ese azar del destino me eligieron presidenta de la Corte y ahí les dije a las mujeres: “Es ahora o nunca”. Armamos un Centro de Justicia de Delitos de Femicidio y Violencia contra la Mujer en el que atienden los ocho jueces que trabajan con esta ley en Guatemala capital. Y también tenemos ahí la Secretaria de la Mujer del Poder Judicial. También creé la Sala de Apelación, porque antes estas causas pasaban a justicia ordinaria luego de la primera instancia.  Además abrimos otros cuatro juzgados: actualmente tenemos juzgados de violencia de género en cuatro departamentos, dos en cada uno y en Guatemala capital tenemos cuatro pero ampliados con más jueces. Y a estos últimos les di competencia para que también abordaran el tema de trata de personas, ya que tenemos una ley también del 2009.

-¿Cuáles son los resultados de la existencia de la ley: notan una disminución de la violencia, una retracción del machismo?

-Tenemos un total de sentecientas sentencias en las que se toma la ley de violencia. Hacemos campañas para promoverla pero no alcanza. La ley viene promoviéndose  y comentándose de unas personas a otras. Pero el problema nos rebasa. Guatemala tiene el tercer lugar en el mundo en femicidios y violencia contra la mujer. En el 2011 fueron asesinadas 648 mujeres por esta razón. Nuestro desafío más inmediato es tener tribunales y juzgados de este tipo en todo el país. Son 22 departamentos y tenemos hasta ahora sólo en 5, es un proceso muy joven. El Comité de Derechos Humanos de la ONU acaba de examinar a Guatemala hace un mes y resaltó la importancia para el país de fortalecer a estos juzgados especializados.

-Entre estas setecientas sentencias, ¿hubo algunas sobre feminicidios? ¿Cómo fue el proceso? 

-Unas diez  fueron por femicidio. En los  casos que hemos juzgado, los jueces han entendido bien cuándo es femicidio y cuándo violencia común.

-¿Fue difícil probar el femicidio en esos casos?

-La ley ya sufrió tres ataques de inconstitucionalidad, algunos con argumentos mas bien bíblicos como que la mujer debería ser sumisa y obediente con su marido porque dios lo dice. Yo creo que el Estado debe compensar la desigualdad, por eso esta ley no riñe con la constitución ni con el derecho penal, simplemente está tratando de compensar esta desigualdad histórica. Estos diez primeros casos eran dentro del hogar, era muy evidente que eran femicidios. Pero las reacciones son fuertes, en Guatemala muchos varones me reclaman por juzgados de violencia hacia ellos

-El proceso de implementación de la ley parece estar muy ligado a su persona, ¿cómo se garantizará la conitnuidad cuando usted deje la Corte Suprema de Justicia?

Antes de entregar la presidencia del Tribunal creamos la Unidad de Control, Seguimiento y Evaluación de los Órganos Especializados en Delitos de Violencia Contra la Mujer y Otras Formas de Violencia Contra la Mujer, a cargo de la cual está Myrna Ponce. Esta unidad tiene que darle control y seguimiento a la implementación de la ley independientemente de quienes estemos al frente de la Corte. Y cuando entregue el cargo, sentaré a quienes estén en la Corte en ese momento y les trasladaré el compromiso, porque esa es mi obligación moral.

-¿Cómo cubren los medios de comunicación los temas de violencia? 

-Se empezó a visibilizar, aumentaron las denuncias. El problema está a la vista todos los días. La prensa lo comenta. El año pasado, durante el encuentro de magistradas que se hizo en Quito, nos comprometimos a llevar a la prensa el enfoque de género. En mi país yo llamé a los que cubren el Poder Judicial y les ofrecí un curso que dio Rodrigo Jimenez. Allá a las mujeres les dicen las féminas. Sigue estando muy presente el “crimen pasional”, incluso hablan de la violencia y el femicidio como “lío de faldas”. Yo digo que en verdad es un lío de pantalones.