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“Imponer una religión en la escuela podría ser inconstitucional”
9 agosto, 2013
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Carmen Argibay, jueza de la Corte Suprema de Justicia, se refiere en esta nota a la implementación del fallo sobre aborto no punible –que emitió la Corte en marzo del 2012- y a la imposición de la educación religiosa en algunas provincias del país.

Por Mariana Fernández Camacho

abortofotoCOMUNICAR IGUALDAD-A más de un año, ¿qué evaluación hace del cumplimiento del fallo de la Corte en relación al aborto no punible?

– Me siguen llegando cartas de cantidad de gente que repudia el fallo, pero borro los mails, no tengo ningún problema. Creo que el aborto y el aborto no punible son temas que están apareciendo en distintas formas en la jurisprudencia. No es que yo quiera que salgan todos los jueces uniformados a decir lo mismo, pero hay una cuestión: uno puede estar de acuerdo o no con que el aborto sea punible o no punible, pero hay una cantidad de supuestos en el Código Penal, que está sancionado en el año 1921, donde los legisladores detallaron casos en determinadas circunstancias que hacen que el aborto no sea punible. Eso hay que respetarlo y cumplirlo. No espero que los jueces piensen: “Yo apruebo el aborto por todo”. Para empezar, nadie aprueba el aborto como acto en sí. A mí me llaman abortista porque digo que la mujer tiene derecho a decidir. Yo no estoy en los zapatos de todas las mujeres y no se qué problemas tienen, ni por qué deciden. Pero quienes están en la postura negativa con respecto al aborto hablan como si las mujeres se fueran a una fiesta. No les entra el vestido y entonces se hacen un aborto para mantener la silueta, como una cuestión cosmética. Esto es una banalización de problemas espantosos que pueden tener las mujeres, de problemas terribles. Hace unos años, en Santa Fe hubo una chica con cáncer que quedó embarazada. Ya tenía tres chicos y no le quisieron hacer el tratamiento anticancerígeno porque iba a provocarle un aborto. Conclusión: se murió ella, el feto y quedaron tres chicos huérfanos. ¿Me querés decir cuál es la protección que se da a esa gente? Por eso me gusta mucho el eslogan “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir”. Yo no ando persiguiendo a las embarazadas por la calle para que aborten, de ninguna manera. Me parece que tomar la decisión de hacerse un aborto es una decisión gravísima y que tiene consecuencias incluso psicológicas. Pero quien puede poner en la balanza los pros y los contras es la mujer, nadie más. Porque nadie puede ponerse en su situación. De manera que eso es lo que sostengo: tendríamos que dejar que las mujeres decidan, es su cuerpo, es su vida. 

-¿Y por qué cree que la despenalización del aborto forma parte de la agenda pública pero sigue sin aparecer en el debate parlamentario? 

– Quizás la gente está más avanzada que los parlamentarios en muchas cosas, pero lo cierto es que no te puedo decir por qué no se trata. 

-La provincia de Salta, por ejemplo, rechazó varias veces los cuadernillos de salud sexual integral y además ha sancionado como obligatoria la aborto1educación religiosa en los colegios primarios. ¿Esto es constitucional? 

– Yo creo que es una concepción equivocada de lo que pueden hacer los gobernantes. No digo que sea inconstitucional, pero la Constitución dice que el Estado es laico. Acá hay libertad de cultos, eso implica que cada uno puede aprender o enseñar la religión que se le ocurra o ninguna. Que se imponga en la escuela primaria, que es obligatoria, el estudio de una determinada religión podría ser una cuestión de inconstitucionalidad con respecto a las convenciones internacionales de derechos humanos. Porque eso está atentando contra la libertad individual, la libertad de los padres a decidir qué religión le van a dar a su hijo o si no le quieren dar ninguna. Entonces, no sé si es inconstitucional, pero seguro no es correcto. Yo no tengo ningún crucifijo en mi despacho. Hay mucha gente que los tiene, pero me parece que en un lugar público, como es una oficina del Estado, no debería haber símbolos religiosos. Sino pongamos todos, porque todos tienen derechos. En esa línea, me parece que en la escuela pública no debe haber enseñanza religiosa. 

Volviendo al aborto no punible, una crítica que suele hacerse a la Corte es que no haya diseñado ningún mecanismo de seguimiento del cumplimiento del fallo. ¿Le parece que debería haberse hecho?

– No somos nosotros los que tenemos que hacer el seguimiento. En todo caso son los jueces de primera instancia. Nosotros tenemos una función interpretativa.

Fotos: Gisela Castro

 

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1 comment

  1. “nadie aprueba el aborto como acto en sí”.
    Te desmiento, Argibay. Muchas aprobamos el aborto como acto en sí. ¿Cuál es el problema con eso? ¿Cuál es el problema con que el aborto no nos parezca algo malo en sí, algo terrible-dramático-con-secuelas-psicológicas?
    Terrible es morirse en un aborto clandestino, no el hecho de abortar.