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“La autorregulación de los medios funciona en conjunto con políticas regulatorias desde el Estado”
25 agosto, 2015
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Guilherme Canela, consejero de UNESCO en Información y Comunicación para el Cono Sur, fue uno de los expositores del Seminario Latinoamericano de Comunicación y Género “El debate regional en el contexto de Beijing + 20” que se realizó el 13 de agosto en Buenos Aires organizado por la Asociación Civil Comunicación para la Igualdad, la Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual y la Fundación Friedrich Ebert. Los temas centrales de su presentación giraron en torno al diagnóstico y las propuestas necesarias para la inclusión de la perspectiva de género en la comunicación. Planteó la necesidad de separar los diferentes lenguajes informativos –no es lo mismo el sexismo en la información que en el entretenimiento o la publicidad- y de llevar adelante políticas públicas que no dejen la regulación en manos del Estado (sino que apuesten también a estrategias de co-regulación), que se realice una atenta vigilancia de los medios a través de observatorios y que se incluya la perspectiva de género en la formación de grado de las carreras comunicacionales.

Por Mariana Fernández Camacho

COMUNICAR IGUALDAD- En el Seminario Latinoamericano de Comunicación y Género: “El debate regional en el contexto de Beijing + 20”, Guilherme Canela, consejero de UNESCO en Información y Comunicación para el Cono Sur, se ocupó de destejer la cada vez más compleja trama de discusión sobre la comunicación y el género, señalando los avances logrados pero también las particularidades de los nuevos escenarios, y las plataformas y actores que necesitan incorporarse para desarrollar estrategias concretas y efectivas.

En esta entrevista, retomamos algunos de los puntos clave de su exposición.

 ¿Cuando hablamos de “género y comunicación”, de qué estamos hablando?

No es lo mismo discutir sobre publicidad que discutir periodismo, ni entretenimiento. Y si no tenemos eso claro no vamos a lograr avanzar. Vamos a girar siempre en un discurso muy genérico de “queremos igualdad de género”, y no creo que nadie diga que no está a favor de esa idea. Pero con ese discurso no logramos encontrar estrategias concretas de avances y de cambios en las políticas públicas del sector. Por supuesto, tampoco cambios en los actores privados. Pero lo importante, el primer mensaje es que las posibilidades son múltiples y tenemos que trabajar sabiendo que la publicidad, el entretenimiento y  el periodismo son “animales” distintos. Poner todo en una gran bolsa de medios o comunicación no ayuda a manejar la discusión con la efectividad que necesitamos.

 Se suele poner el foco de “conflicto” en los actores privados de la comunicación…

Es verdad que hay muchos problemas en el periodismo, entretenimiento y publicidad privados. Pero mientras las oficinas de comunicación de los ministerios de mujeres hacen todo lindo y maravilloso, comunicadores y comunicadoras de los ministerios de Hacienda o de Agricultura, por ejemplo, tampoco incluyen la perspectiva de género en la comunicación pública de sus políticas. Entonces, lo importante es no segmentar el “tema de la mujer” en una secretaría de mujer, sino que sea transversal a toda la discusión. Porque discutimos sobre comunicación sin perspectiva de género entre los actores privados, pero no podemos olvidar la comunicación en las ONGs y en todas las dependencias de los Estados.  Acá otro tema importante es la presencia de las mujeres en las distintas estructuras de poder de toda la industria, no sólo en el periodismo. Por ejemplo, la cantidad de directoras de cine en Hollywood… ¿cómo tener esta perspectiva si en un puesto central para la creación simbólica no hay mujeres? Y ojo, porque cuando hablo de perspectivas múltiples es importante profundizar en el sentido de no encontrar soluciones totalizantes. Porque el hecho de que haya mujeres en lugares de mando es fundamental, pero no resuelve todo el problema. Recuerden que la principal empresa de comunicación del hemisferio sur hace 30 años que tiene mujeres en puestos de dirección periodística y eso no cambió totalmente las cosas en Brasil. Entonces, es importante pero tenemos que trabajar distintos frentes de esta agenda.

Entendiendo que tenemos distintas perspectivas y que son amplias, ¿cuáles serían las múltiples estrategias?

La primera es trabajar una agenda de políticas públicas de comunicación: leyes de servicios audiovisuales; de acceso a la información pública; discusión de currículums en las escuelas. Es decir, sumar a la discusión fuerte que ya existe sobre las políticas públicas, cómo estas políticas públicas pueden ayudar a mejorar la agenda. No nos podemos olvidar que la autorregulación también es una agenda importante. Sola no funciona, pero en conjunto con las políticas regulatorias sí puede funcionar, que es lo que en el sistema de Naciones Unidas llamamos co-regulación. El costo de solo confiar en políticas regulatorias estatales es muy alto. Si logramos encontrar una política sinérgica entre el Estado y los actores privados para el desarrollo de prácticas auto-regulatorias puede tener impactos interesantes. Para eso es importante trabajar esta perspectiva doble de la regulación necesaria y las prácticas auto-regulatorias que pueden funcionar. Una segunda estrategia importante es la información de los medios: la observación permanente con criterios y con indicadores sólidos, cuantitativos y cualitativos. En Uruguay, con apoyo de la UNESCO, se hizo una gran investigación sobre la cobertura de los medios de temas de género, y la hipótesis inicial era que la cobertura era mala, que hablaba de manera estereotipada de las mujeres, etc. Y cuando se terminó la investigación esta hipótesis no se confirmó, porque lo relevante fue que directamente no hay cobertura sobre temas de género. Hay invisibilización. Finalmente, hay que ocuparse de la capacitación de hombres y mujeres, de los y las profesionales de la comunicación. Y una capacitación que apunte a esta idea de un pensamiento integral sobre la agenda.

Durante su exposición en el Seminario Latinoamericano de Comunicación y Género planteó que el periodismo puede y debe ser un gran aliado de esta estrategia. ¿Cómo sería?

Solemos señalar la necesidad de que el periodismo tenga una mejor cobertura sobre los temas de género, pero al final la “mejoría” queda acotada a lo políticamente correcto. Es decir, de alguna manera estaríamos satisfechas y satisfechos si en los medios se dice “todos y todas” o no se habla de crimen pasional. Pero el mayor problema está en que el periodismo no discute a partir de una perspectiva de políticas públicas. No estoy diciendo que no hay que hablar bien, pero si no salimos del caso individual de la violencia y partimos de una discusión de qué políticas son necesarias no cambiamos la realidad. Y hacer este tipo de periodismo no es fácil. Cambiar el lenguaje con un poco de esfuerzo es posible. Acá la estrategia es cómo logramos que las y los periodistas hagan buen periodismo. Porque es imposible que con este número de femicidios, con el hecho de que el 50% de la población son mujeres y  con todos los datos que manejamos, el periodismo tenga todavía dificultades para cubrir la agenda de género desde una perspectiva de políticas públicas.

Foto: Laura Salomé Canteros

Nota central:

¿Cuánto avanzaron los medios de comunicación en relación a temas de género desde el siglo pasado?