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“La figura del captador está casi eliminada”
19 junio, 2015
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Vanesa Lorenzetti -coordinadora del Equipo Técnico del Programa Nacional de Rescate y Acompañamiento a las Personas Damnificadas por el Delito de Trata del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación- se refiere en esta nota a cómo se modificó el rescate y la atención de víctimas de trata sexual después de la reforma de la Ley de Trata, en 2012; cuáles son las características hoy de esta población -entre dieciséis y treinta años, por lo general jóvenes sostenes de hogar a quienes la situación de vulnerabilidad llevó a encontrar en la explotación sexual una alternativa económica-; y las formas actuales de captación: desapareció el tratante y en su lugar se presentan varones protectores dispuestos a ayudar en situaciones de vulnerabilidad y con estudios previos de las víctimas fundamentalmente a través de redes sociales.

vanesa2Por Natalia Castro Gómez

COMUNICAR IGUALDAD-La Oficina de Rescate y Acompañamiento a Personas Víctimas del Delito de Trata del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación –presidida por Zaida Gatti- se creó en el año 2008 después de la sanción de la Ley 26.364 para la Prevención y Sanción de la Trata de Personas y Asistencia a sus Víctimas; desde la fecha, según las estadísticas, se han rescatado 8551 personas.

En el transcurso del 2015, se cuantifican 674 rescates: 286 víctimas de explotación laboral y 388 de explotación sexual; 508 mujeres, 161 hombres y 5 mujeres trans. De esta muestra, sólo 15 son menores de edad y 407 extranjeras, procedentes, en su mayoría, de Paraguay (99), Bolivia (223) y República Dominicana (54). Detrás de estas cifras está el trabajo del equipo técnico coordinado por la Licenciada en Psicología Vanesa Lorenzetti, encargado de salir a terreno y estar presente en los allanamientos; su objetivo es brindar asistencia a las víctimas de trata sexual y laboral y recolectar indicadores que permitan al juzgado reconocer el delito de trata.

¿Cómo se llevan a cabo los rescates?

El juzgado nos oficia y pone un punto de encuentro con la fuerza de seguridad designada: prefectura, gendarmería, policía federal o aeroportuaria, ellos ingresan al domicilio y comienzan el allanamiento; una vez resguardada la situación, entran las trabajadoras sociales y psicólogas que conforman nuestro equipo. Somos el primer organismo que está en contacto con las presuntas víctimas; no tenemos facultades legales para determinar si se trata o no de una víctima, pero actuamos como auxiliares de justicia y colaboramos con la recolección de indicadores que evidencien la existencia del delito de trata; tomamos entrevistas y analizamos las condiciones del lugar para informar al juzgado cuáles son los indicadores que observamos, primero por vía telefónica y después a través de un informe. Estar presentes durante los rescates, implica que acompañemos a las víctimas a volver en sí, comprender lo que estuvieron viviendo y relatarlo.

¿Cuál es la reacción de las mujeres cuando son rescatadas?

Cuando se trata de secuestros, hay una violencia explícita y la secuestrada quiere ser rescatada. En otros casos, la violencia es implícita, el tratante puede hacerse el amigo, ser amable, cuidarlas y festejarles el cumpleaños; hay gente muy desamparada, sin vínculos familiares y fácilmente se arman este tipo de circuitos. Muchas veces, cuando realizamos los rescates, ya sea en casos de trata sexual o laboral, terminamos desilusionando a las personas rescatadas, mostrándoles que la persona que las está cuidado en realidad las está explotando. Por lo general, si es la primera vez que una mujer está en un allanamiento, es posible que se asuste y no quiera saber nada, si ha estado en otros allanamientos, no encuentra alternativas o no quiso ser asistida, estará dentro del circuito prostibulario nuevamente. También ha pasado que meses más tarde llamen a la línea y nos digan que vieron  a una psicóloga que les recomendó llamar, o que una mujer esté siendo amenazada porque en el momento del allanamiento quedó como presunta víctima, debe presentarse a declarar y tiene miedo. En la explotación sexual es común que se presenten casos de amenazas y persecuciones; el Ministerio de Justicia cuenta con programas de protección a testigos, custodia permanente o reubicación en otro lugar mientras cesa la amenaza. Por eso, así las mujeres no quieran ser asistidas por el Estado, es importante dejar un contacto o una puerta abierta.

Víctimas rescatadas

¿De acuerdo al trabajo realizado durante los rescates, quiénes son las víctimas de trata?

Si bien desde el 2008 estamos trabajando arduamente para prevenir el delito de trata, como política pública funciona hace muy poco; la ley indica que es necesario construir estadísticas con un relevamiento único, pero es una tarea difícil de realizar, las estadísticas que nosotros construimos son producto del trabajo de campo y no tenemos una articulación tan grande con otras provincias para conocer todas las situaciones que se presentan en el país. A partir de esta mirada, podemos decir que la población víctima de trata tiene entre dieciséis y treinta años, por lo general son jóvenes sostenes de hogar a quienes la situación de vulnerabilidad les llevó a encontrar en la explotación sexual una alternativa económica ante la necesidad imperiosa de tener un ingreso que no lograron resolver a través de trabajos precarizados. En este contexto, la prostitución se convierte en una alternativa más; alguien les ofrece pasar por un prostíbulo o un privado y, en palabras de ellas, deciden “ir a probar”, pero  en esa prueba encuentran todo un mundo. Cuando no se había modificado la ley de trata, teníamos más claro en qué caso se trataba de explotación sexual o explotación de personas, hoy la explotación sexual está subsumida en la trata de personas. Antes, nosotrxs podíamos identificar a las mujeres explotadas porque les sacaban el 50% de “los pases” o las copas y tenían su casa por fuera del prostíbulo, sin embargo, a través de la experiencia y la modificación de la ley, comenzamos a pensar que las cadenas no son sólo físicas sino económicas y psicológicas; las mujeres volvían por necesidad y quedaban atrapadas en ese circuito. A partir de la modificación de la ley, las mujeres no tienen que explicar que están ahí por su propia voluntad, lo cual cambia la mirada del legislador; antes teníamos que dar cuenta al juzgado de la situación de vulnerabilidad previa, hoy se considera un agravante. En este sentido, hay avances alrededor de las posturas sobre lo que significa violencia; que la figura del consentimiento estuviera presente en la ley, representaba un ejercicio de violencia hacia las mujeres, reforzaba el imaginario de que estaban ahí porque querían; ellas no necesitaban explicar si les gustaba o no, o las razones que les llevaban a estar en ese lugar.

¿Cómo se ha modificado el delito de trata después de la sanción y posterior modificación de la ley?vanesa

Hecha la ley, se va modificando el delito; la figura del captador casi está eliminada, antes, en los lugares cercanos a las viviendas vulnerables, había alguien destinado a ser el captador o captadora del barrio, ahora esa figura se ha disuelto y la red de trata se esconde tras la figura del hombre bueno y protector que convence a las chicas para que traigan más amigas que necesiten ayuda, lo cual invisibiliza que se trata de una situación de violencia. Actualmente, hay personas que ya conocen las condiciones de vulnerabilidad de las chicas y se dedican a buscar sus perfiles en Facebook para sacarlas de la casa y engañarlas. En algunas provincias escuchamos hablar de una Traffic, y tuve dos casos de chicas que fueron secuestradas cuando iban caminando, pero no es la modalidad más fuerte. El discurso actual, sobretodo en Capital Federal, es que las mujeres se están juntando a través de cooperativas; puede que existan algunas, pero la gran mayoría, buscando datos, no pueden dar cuenta de cómo se organizan o ponen la plata en una caja que se va mágicamente. El tercero siempre aparece en el relato, ya no con nombre y apellido: “Viene un chico y no es el dueño, pero tampoco sabemos quién es el dueño”…  Es un poco más difícil para la justicia establecer el delito, pero nosotros, si bien tenemos que dar indicadores que determinen si se está ante un delito de trata para que la justicia pueda seguir investigando, sabemos que la ausencia de indicadores no quiere decir que no exista proxenetismo y explotación sexual, por eso seguimos haciendo nuestro trabajo, informamos y ofrecemos a las personas toda la contención y asistencia necesarias. Falta  mucho identificar, yo confió en el relato que me dicen las mujeres, pero también sabemos que nos dicen un pedacito y tenés que esperar hasta que la persona te lo pueda decir. Nosotras fuimos armando un collage con todos los testimonios para dar cuenta de lo que se vive en el mundo prostibulario, pero lo que se vive ahí y cómo lo vive cada persona, es un mundo por descubrir.

¿Qué pasa con las víctimas después del rescate?

El allanamiento tiene como objetivo cesar el posible delito que se está cometiendo, una vez cesado el delito, ofrecemos la protección que requieran las víctimas en materia de asistencia psicológica, salud, higiene, alimentación y seguridad. Posteriormente, se efectúa una evaluación de riesgo para analizar cómo tenemos que proceder para que la persona esté resguardada; el programa cuenta con una casa refugio en capital federal destinada a víctimas de explotación sexual y laboral, contamos con operadoras capacitadas para trabajar con víctimas y ofrecemos un alojamiento seguro, donde hay personal policial que realiza las custodias. Si se trata de una provincia que no tiene las mismas condiciones, buscamos un lugar donde las víctimas encuentren la contención y seguridad que necesitan. Si la  víctima es extranjera y quiere retornar, el Ministerio de Desarrollo Social articula con los países de procedencia y permite que retornen de manera segura. Si se trata de una persona de nacionalidad argentina, se contacta con los puntos focales de su lugar de origen. Todas las  provincias, a través del Ministerio de Desarrollo Social, hicieron una carta- acuerdo donde se comprometen a crear un organismo específico para trabajar esta problemática. Es un trabajo continuo donde cada vez hay más organismos articulados e informados sobre cómo actuar ante situaciones de explotación sexual y laboral; se ha comenzado a generar conciencia y a propiciar el contacto con la Oficina de Rescates, el objetivo es crear una red más fuerte.

vanesa 3¿Por lo general, las víctimas conocen y exigen sus derechos?

Cuando hacemos los rescates vemos que las personas no se sienten con derechos y no es común que exijan su cumplimiento. Por eso es importante que se posicionen para que sus derechos sean reconocidos y es necesario realizar un trabajo de empoderamiento; asistir a las personas para que vayan resolviendo sus necesidades, sin que se caiga en una postura clientelista donde el Estado tenga que dar; no se trata de una “cosa” que tenga que recibirse, sino del posicionamiento de una persona para exigir los derechos que le corresponden, es el trabajo del valor de la ciudadanía y de saber que los reclamos son importantes.

Notas secundarias:

Nota secundaria:

Fortalezas y deudas de la legislación sobre trata

Nota central:

“Yo pensaba que tenía la posibilidad de elegir”