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“Las mujeres siguen pagando el 50% de los recaudado a los proxenetas”
23 junio, 2015
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Viviana Caminos es presidenta de la Red Alto al Tráfico y la Trata –RATT y, desde hace pocos años, también directora del Programa de Rescate y Acompañamiento a Personas Damnificadas por el Delito de Trata del Ministerio de Justicia de la Provincia de Buenos Aires. Desde ese doble rol analiza el funcionamiento de la Ley de Trata reformada a fines del 2012 y las características actuales del delito: la mayoría de las víctimas con fines de explotación sexual son mujeres mayores de edad y, un porcentaje más bajo, menores de edad y mujeres trans; los lugares de reclutamiento continúan siendo las provincias del norte -Misiones, Chaco, Formosa, Corrientes y Salta-, de donde son trasladadas para ser explotadas en Buenos Aires, Córdoba y el sur del país; las extranjeras provienen fundamentalmente de Paraguay y República Dominicana, y algunas de Colombia y Brasil. También desmitifica la existencia de cooperativas de prostitutas: “Siempre existe el jefe de calle o el proxeneta, y ellas siguen pagando el 50% de lo recaudado”.

Por Natalia Castro Gómez

caminosCOMUNICAR IGUALDAD- Es sábado a medio día y Buenos Aires parece dormir mecida por una lluvia indecisa. En un viejo edificio del centro, un grupo de mujeres se reúne para hablar sobre intervención psicosocial, violencia de género y trata de personas; la profesora es Viviana Caminos, presidenta de la Red Alto al Tráfico y la Trata –RATT-.

Antes de que existieran políticas estatales sobre trata de personas, Viviana recorrió las provincias con mayor índice de reclutamiento de víctimas, escuchó testimonios, dio numerosas charlas y participó activamente en la creación de una red de organizaciones sociales que acompañara a las víctimas e incidiera políticamente para la aprobación de una ley. Desde entonces, ha transitado diferentes escenarios como integrante de organizaciones sociales y organismos estatales; hoy, es directora del Programa de Rescate y Acompañamiento a Personas Damnificadas por el Delito de Trata del Ministerio de Justicia de la Provincia de Buenos Aires. En esta entrevista, relata cómo ha sido la participación de las organizaciones sociales y la sociedad civil en la lucha contra la trata y evalúa la aplicación de la ley, a dos años y medio de su modificación.

¿Cómo participaron las organizaciones sociales en el proceso de construir la Ley de Trata?

Las organizaciones sociales nos acercamos al Senado, porque en el año 2006 se había presentado un proyecto de la Procuración para tipificar el delito de trata. Nosotros no estábamos de acuerdo con ese proyecto porque teníamos el referente de Colombia, que había modificado su legislación en función del tema del consentimiento. Queríamos que el delito se configurase aún con el consentimiento de la víctima, porque es muy difícil que una  víctima vulnerable, pobre, con el poder enorme que tienen las redes de trata, pueda probar que fue víctima. Trabajamos activamente este tema que no fue incluido en la Ley 26.364 sancionada en el 2008. Los años siguientes incidimos activamente para que el Senado y la Cámara de Diputados debatieran la modificación de la norma. En el año 2012, la Cámara Penal de Tucumán absolvió, en un fallo vergonzoso, a los trece acusados del secuestro de Marita Verón; una de las consecuencias fue que se modificara la ley. La figura de Susana Trimarco, la madre de Marita, fue fundamental para poner el tema en la agenda mediática y política; hoy, la ley determinada que el delito se configura, aún con el consentimiento de la víctima sin importar su edad. Trabajamos muchísimo para que tengamos una ley y se crearan  organismos específicos de rescate y atención a las víctimas de trata. Nuestro trabajo continúa, actualmente la Ley de Trata sólo está reglamentada parcialmente y estamos presentando una propuesta de reglamentación total de la ley.

¿Qué análisis haces de su aplicación?

En la actualidad, tenemos dieciocho normativas, entre leyes, decretos y resoluciones sobre el tema trata que tienen que ver con el protocolo de intervención y la aplicación de resoluciones para crear, por ejemplo, subsidios de reparación a víctimas de trata a través del Ministerio del Trabajo. Existen diversos organismos: un protocolo del Ministerio de Seguridad; capacitación a la justicia en el tema de trata a través de la Corte Suprema; la PROTEX -que es una procuraduría especial en trata de personas-; un acuerdo con el Ministerio de Turismo para que los hoteles trabajen contra la explotación infantil y la trata; el programa Ellas Hacen del Ministerio de Desarrollo social, que pretende impulsar cooperativas de mujeres, priorizando a quienes atraviesan una situación de mayor vulnerabilidad.

¿Cómo evalúas la aplicación de los protocolos de actuación?

Los protocolos de actuación no operan igual en todas las provincias; en algunas, figura el nombre de la oficina que se va a ocupar de la asistencia, pero no tienen protocolo y hay sólo dos personas a cargo para asistir a las víctimas. Pero en general, los que tienen programa de rescate cuentan con un protocolo basado en estándares internacionales sobre cómo actuar en cada caso. Los recursos todavía son escasos y es importante la articulación entre los diferentes estamentos del gobierno y la sociedad civil. El trabajo articulado permite que cada cual aporte lo que tiene: si la víctima necesita un albergue o asistencia psicológica buscaremos quién pueda brindarle esa asistencia.

¿Qué dificultades y aciertos encuentras en los rescates de las víctimas?

Yo creo que hay buenos fiscales que hacen investigaciones proactivas y otros que no investigan y sólo intervienen cuando les llega una denuncia grande. En general, los fiscales que trabajan proactivamente saliendo a buscar el caso, son quienes están todo el tiempo haciendo operativos donde rescatan personas. En muchos casos no se encuentran casos de trata, por lo cual, una vez finalizado el allanamiento, continúa el proceso penal por explotación sexual. En cuanto a la asistencia, vos tenés dos posiciones: víctimas que quieren ser asistidas y víctimas que no; en el primer caso trabajamos de manera articulada con los municipios, donde siempre hay alguien responsable de asistir a las víctimas. El protocolo sirve para asistir, pero también para evaluar y realizar un seguimiento a los organismos encargados; una víctima que vive en Bahía Blanca no puede ser asistida por un programa que esté en La Plata, tenemos que monitorear que el organismo al cual se derivó el caso esté asistiendo a las víctimas.

¿Crees que hay violencia institucional en la aplicación de la ley?

No todos los operadores están capacitados o tienen el paradigma de entender la trata como una cuestión de derechos humanos y de género; la ausencia de esa mirada, hace que muchas veces se discrimine a la víctima. Se han presentado casos, especialmente en algunas provincias, donde no hay un refugio para las mujeres y quedan deambulando de lugar en lugar; otras no tienen familia y han terminado en la cárcel, pasando de un lugar de violencia a otro. Hay una re victimización cuando quien asiste no comprende lo que le pasa a la víctima porque no tiene formación, la estigmatiza y duda de su testimonio. Tiene que ver con que haya gente capacitada, con una mirada que no siempre existe.

A partir de tu experiencia de trabajo con las organizaciones sociales y el Estado, ¿cuál es el panorama actual de la trata en Argentina?

En Argentina encontramos casi el mismo porcentaje de rescates de víctimas de trata sexual y laboral. Esto tiene que ver con la visibilización de la trata laboral como delito; los primeros años nos centramos en el tema de la explotación sexual, pero en la última etapa, la sociedad adquirió más conciencia y, en esa medida, hay mayor número de denuncias. En los casos de víctimas de trata con fines de explotación sexual, la mayoría son mujeres mayores de edad y, un porcentaje más bajo, son menores y mujeres trans. Los lugares de reclutamiento siguen siendo las provincias del norte como Misiones, Chaco, Formosa, Corrientes y Salta, de donde son trasladadas para ser explotadas en provincias como Buenos Aires, Córdoba y el sur del país. Las extranjeras provienen de Paraguay y República Dominicana, algunas de Colombia, y Brasil. Muchas veces nos encontramos con chicas que vienen transitando la prostitución hace mucho tiempo, no son reclutadas, buscan lugares para ejercer, algunas de estas chicas pueden llegar a aceptar asistencia, pero hay un porcentaje importante que no la acepta porque cree que estás irrumpiendo en su medio, porque todavía no puede reconocerse como víctima y  protege al proxeneta. Muchas víctimas de trata tienen bronca con el Estado, porque no las conoce, porque les pasó lo que les pasó sin que el Estado se acercara a brindar apoyo. También hay otras mujeres que tienen ganas de superarse, salir y conseguir un trabajo, y ahí debe estar el Estado, todavía tenemos que generar más políticas públicas para la reparación del daño: trabajo, vivienda, educación.

¿Cómo se modificó el delito de trata con la sanción y modificación de la ley?

En el caso sexual, hoy es más difícil reconocer la trata. Cuando se realizan los allanamientos, las mujeres dicen que hacen parte de una cooperativa, pero en el momento de la entrevista, advertís que no tienen recibos de alquiler y no pueden decir a quién le alquilan. La figura del proxeneta no aparece porque lo meten preso, entonces simulan que las chicas ejercen la prostitución de manera autónoma, mientras ellas siguen pagando el 50% de lo recaudado. Hay que agudizar mucho la entrevista con las víctimas para poder detectar lo que pasa en realidad. Yo he estado en operativos en la calle y la realidad es que siempre existe el jefe de calle o el proxeneta que les cobra; cuando una mujer se enferma y no puede asistir a la esquina, genera una deuda que debe pagar en el prostíbulo haciendo una “plaza” durante una semana o quince días, sin cobrar nada, para poder pagar lo que debe. Son cosas encubiertas, siempre hay un intermediario.

Las formas de captación siguen siendo el ofrecimiento laboral o el enamoramiento, donde hay manipulación y entrega a otra persona. También hay chicas que están en la calle en situación de vulnerabilidad, alguien las recoge y las va manipulando para que comiencen a ejercer la prostitución. La complicidad, fundamentalmente de la policía, continúa igual.

¿Qué le cambiarías a la ley?

La ley es buena, pero tiene que hacerse tangible con presupuesto para que pueda operar y brindar asistencia a las víctimas. Hace falta que se implemente la conformación del Consejo Federal (CF) para la Lucha contra la Trata y la Explotación de Personas y para la Protección y Asistencia a las Víctimas; un ámbito de coordinación institucional entre la legislación de las provincias y la sociedad civil, encargado de dar seguimiento a los casos y unificar los protocolos a nivel nacional. A pesar de estar reglamentado, nunca se puso en práctica.

Foto: Natalia Castro Gómez.

Nota secundaria:

Red Alto al Tráfico y la Trata

Nota central: 

“Yo pensaba que tenía la posibilidad de elegir”

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3 comments

  1. Tengo 47, trabajo en nivel medio desde hace más de 20 años. Desde hace unos 4 – 5 años estoy notando a las alumnas mucho más zafadas. Antes no me “encaraban”, solo algunas miradas o algo aislado, nada más. Ahora y eso que ya estoy viejito para ellas, siempre hay una o dos por curso que me buscan, es terrible. En las pruebas de vez en cuando me escriben cosas y me ponen su celular. El mes pasado me encontré con una carta en mi bolsillo del saco. Estamos hablando de chicas de 15 años (eso los chicos de 15 no creo que lo hagan tan así). Pónganse las pilas y cuenten todo lo que sucede hoy porque sino queda como que los “sexópatas” somos los varones.

    1. Comunicar Igualdad

      Emilio, si una chica menor de edad encara a un docente, no quiere decir que éste tenga que tener un vínculo con ella. Justamente, el lugar de adulto responsable en ese vínculo, completamente desigual, debería ubicarlo.

  2. Si lo de los proxenetas las chicas de AMMAR lo vienen diciendo desde hace tiempo. Pero es que no las hacéis hace caso ni aunque os lo griten a la cara…