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Observatorio de Género del Poder Judicial: “La meritocracia debería ser repensada desde una perspectiva de género”
25 agosto, 2014
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El Observatorio de Género del Poder Judicial de la Ciudad de Buenos Aires, dirigido por Diana Maffia, presentó los resultados de la segunda parte de la encuesta “Percepciones de Desigualdad de Género en el Poder Judicial”. La misma aporta una mirada sobre los procesos de selección de personal y el clima laboral en la Justicia de la ciudad. Las conclusiones hablan de una mayor mirada crítica por parte de las mujeres hacia los procesos de selección de personal y una mayor percepción de la discriminación de género. Se sugiere el aumento de las capacitaciones en género, particularmente para los varones.

Por Sarah Babikerob

COMUNICAR IGUALDAD- El pasado 20 de agosto se presentó en el Concejo de la Magistratura la segunda entrega de resultados de la encuesta  “Percepciones de Desigualdad de Género en el Poder Judicial” (la primera había sido presentada en marzo del 2014).  En esta ocasión, la presentación se centró en el análisis de los procesos de selección de personal y en el clima laboral, dos de las temáticas sobre las que fueron consultad@s 1239 integrantes del poder judicial de la Ciudad de Buenos Aires durante 2013.

Con este relevamiento, el Observatorio de Género del Poder Judicial de la Ciudad de Buenos Aires, liderado por doctora Diana Maffía, persigue realizar un diagnóstico que permita, en un programa a más largo plazo, presentar propuestas concretas para avanzar hacia políticas que garanticen la igualdad en la justicia, y evaluar en última instancia su eficacia.

La presentación de los hallazgos estuvo a cargo de las sociólogas Beatriz Cohen y Roberta Ruiz, parte del equipo investigador que, tras 18 entrevistas a informantes claves, diseñó las 80 preguntas que componen un cuestionario online contestado, total o parcialmente por un cuarto del personal del Poder Judicial de manera voluntaria.

De las personas encuestadas más de la mitad tenían entre 30 y 45 años en el momento de la encuesta  y en similar proporción tenían hijos a su cargo, suponiendo una muestra que, según explicaron las investigadoras, refleja bastante fielmente la composición de un poder judicial muy joven. Así mismo señalaron que 6 de cada 10 personas que contestaron fueron mujeres y que una parte considerable de la muestra había recibido capacitaciones de género, siendo ésta más frecuente en el caso de ellas.

Para comentar los resultados de la encuesta, estaban presentes el abogado Renzo Lavin, director de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia; Luciana Andrada, integrante de la Oficina de Prevención, Seguimiento de Factores de Riesgo y Problemáticas de las Relaciones Laborales y Gabinete de Acompañamiento Terapéutico del Consejo de la Magistratura; y Diana Scialpi, especialista en violencia institucional y laboral.

Mujeres con mayor mirada crítica

Entre los resultados de las encuestas destaca una alta confianza en la capacidad de los procesos de selección para garantizar la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, si bien dicha evaluación positiva se ve matizada por diversos factores. En primer lugar la mirada cambia según el género, siendo las mujeres más críticas: el 36% de ellas, frente al 22% de los varones, considera que los procesos de selección solo aportan una garantía parcial de la igualdad, mientras que el 17% de ellas, frente a un 12% de ellos, considera que esa igualdad no se ve garantizada en absoluto. También hubo diferencias en la percepción según los cargos ocupados, siendo los funcionarios y las funcionarias más críticos que l@s magistrad@s.  Por último las investigadoras encontraron una correlación entre el hecho de haber recibido capacitación de género, y poseer una mirada más crítica, en definitiva, una menor confianza hacia los procesos de selección como garantes de igualdad.  En este sentido, Cohen recordó la importancia de llegar a más personas con las capacitaciones de género, en particular a los varones.

ob2En un análisis más concreto se abordaron las diversas instancias de selección. Si bien la mayoría de las personas encuestadas no percibían en el proceso áreas de potencial discriminación, sí se registró una desconfianza mayor hacia dos de los momentos más importantes de la selección de personal, el de la entrevista  (26,9%) y el de los antecedentes personales (17%). Una vez más,  aquellos que tenían más confianza en el sistema fueron los hombres (60%) frente a un 47% de mujeres que no identifican ninguna instancia problemática.

La encuesta pues, apuntaría a que estas dos instancias, cruciales para la consecución de un cargo al otorgárseles un amplio puntaje, son evaluadas de un modo más subjetivo, frecuentemente por grupos donde los integrantes varones superan en gran medida a las mujeres.  En este sentido Cohen apuntó cómo cuestiones de género, como la menor sociabilización de las mujeres en el ejercicio de la palabra en el espacio público, o la imposición de un modelo de carrera masculino cuando las trayectorias profesionales de estas mujeres de entre 30 y 45 años se ven fuertemente transformadas por la crianza y el cuidado, generan diferencias que nos empujan a repensar la meritocracia desde una perspectiva de género.

En este sentido Lavin, cuya organización realizó un meticuloso estudio de los concursos para ingresar en el Poder Judicial de la Ciudad de Buenos Aires, destacó la discrecionalidad presente en espacios como la entrevista, donde entraría en juego la subjetividad de las y los entrevistadores, la gran mayoría varones. Así, acordaron los ponentes, la representación igualitaria de mujeres y hombres en el Poder Judicial, y estrechamente ligado a ella, la erradicación de cualquier tipo de discriminación de género en los procesos de selección, es fundamental,  pues la magistratura es la última garante de los derechos de la ciudadanía y como tal debe representar la diversidad de la sociedad.

Percepción de la discriminación de género y techo de cristal

Respecto al clima laboral, una vez más, las mujeres son más sensibles a la discriminación de género, situándola en el primer lugar entre las discriminaciones conocidas y/o sufridas, mientras los varones mencionaron en mayor medida todas las demás: discriminación política, religiosa, en base a la clase social…  Pese a estas diferencias, casi 6 de cada 10 personas entrevistadas constataron la existencia de discriminación de género, siendo percibida en mayor medida por l@s magristad@s.  Emplead@s y funcionari@s tendrían una menor percepción de este tipo de discriminación, siendo además más numerosas las mujeres en estos espacios que en la magistratura, hecho que invita a reflexionar sobre la existencia de un techo de cristal que se percibe con más claridad cuanto la persona más avanza en la carrera. Esta idea coincidiría con el hecho de que son principalmente las magistradas las que señalaron casos de maltrato relativos al embarazo. Así casi la mitad de las juezas señalaron este tipo de situaciones frente a una de cada 5 funcionarias y empleadas. La presentación también abordó el acoso sexual en el trabajo, incluyendo incidentes de diversa intensidad, siendo los más frecuentes las burlas, bromas, apodos, comentarios sobre la apariencia física, o la vida sexual de la persona. Las persecuciones fuera del horario laboral, invitaciones no deseadas, o el contacto físico no deseado aparecerían con menor frecuencia, y son citadas por una de cada cinco mujeres encuestadas.

Por último se constató que ante todas las situaciones mencionadas de maltrato la mayoría de las personas están al corriente de  las instancias y procesos de denuncia, siendo las mujeres aquellas que mejor conocen cómo denunciar, y quienes lo hacen con mayor frecuencia.

Foto de izquierda a derechaAluminé Moreno, Beatriz Cohen,  Roberta Ruiz, Renzo Lavin, Diana Scialpi y Luciana Andrada.