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Para que la violencia no les dé la bienvenida
20 febrero, 2014
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Casi la mitad del número total de migrantes en el mundo está compuesto por mujeres, quienes ven incrementados los riesgos de ser agredidas en el país de destino por la falta de conocimiento de sus derechos, el desarraigo y su estatus legal, entre otros factores de vulnerabilidad específica. En Argentina, la Oficina de Violencia Domestica de la Corte Suprema de Justicia de la Nación registró más de 10 mil denuncias y es por eso que junto a la Organización Internacional para las Migraciones trabajó durante el 2013 en una serie de encuentros para que quienes se trasladen desde su nación de origen puedan acceder a la justicia y sean asistidas ante tratos violentos.

Por Jesica Farías

mig1COMUNICAR IGUALDAD-La Oficina de Violencia Domestica viene trabajando junto con el sistema de las Naciones Unidas desde hace cinco años en un programa de fortalecimiento pero en este último tiempo se observó un incremento de las consultas y reportes de violencia que venían de parte de las mujeres migrantes por lo que se demandó nuestra intervención para que aportemos nuestra perspectiva de la movilidad humana, haciendo un refuerzo institucional más integral”, sintetizó a esta agencia la Jefa de la Oficina Nacional de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), Gabriela Fernández.

Los números que apuran y duelen señalan que del total de 38.021 casos atendidos desde 2008 por la Oficina de Violencia Doméstica (ODV) de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN), el 27% corresponde a mujeres migrantes, en su mayoría bolivianas, peruanas, paraguayas y colombianas. Esos datos alertaron a las organizaciones que -también junto al Fondo de las naciones Unidas para la Infancia (UNICEF)  y autoridades de los consulados del Estado Plurinacional de Bolivia, de Perú y de Colombia- organizaron encuentros para garantizar un real acceso a la justicia de la población refugiada y migrante. También reforzaron el trabajo en otras reuniones con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

El Programa Conjunto Fortalecimiento de la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de Justicia de la Nación Argentina también apuntó a la asistencia integral de las mujeres migrantes. “Hicimos un taller de capacitación para los funcionarios de la oficina en pos de sensibilizar sobre la cuestión de las migraciones desde la perspectiva de que migrar es un derecho humano”, puntualizó Fernández a COMUNICAR IGUALDAD.

Justamente, es la Argentina un país de avanzada en materia legislativa porque “los derechos de los migrantes son asimilados a los que tienen los ciudadanos argentinos, que no es lo que pasa, por ejemplo, en los países del Norte, que los restringen”, notó la funcionaria de la OIM sobre la Ley de Migraciones Nº 25.871, sancionada en diciembre de 2003 y promulgada un año más tarde.

Trabajando en conjunto mig2

La OIM trabajó con la OVD para promover la asistencia de las migrantes que acudan a ese espacio que funciona desde el 2008 y que atiende las 24 horas, todos los días, brindando información, recibiendo y elaborando informes de riesgo, indicando cursos de acción y realizando seguimientos de los casos que allí se reportan. Con el objetivo de fortalecer y crear oficinas de violencia doméstica a nivel provincial, y un sistema estadístico sobre esas agresiones unificado implementado a nivel nacional, se ejecutaron las acciones conjuntas.

Durante los encuentros que se desarrollaron este año, OIM presentó la hoja informativa Mujeres migrantes y violencia doméstica que destaca la vulnerabilidad frente a las agresiones que padecen quienes dejaron sus países de origen y que desde 2008 hasta mayo pasado, ascendieron a poco más de 10 mil casos, según datos de la OVD.  El riesgo de sufrir violencia se incrementa cuando factores tales como el estatus legal, la edad, la clase social y/o la pertenencia étnica, son utilizados como categorías de discriminación. Además, la falta de conocimiento del idioma local, el acceso inadecuado a empleos apropiados, el limitado conocimiento de sus derechos y, en algunos casos, experiencias tempranas de violencia en sus comunidades de origen, son factores que se combinan para reducir la capacidad de protegerse contra situaciones abusivas, indica el informe. Y Fernández agrega que la “única manera de combatir estas cuestiones es poner en debate el tema, discutirlo, hacerlo público y que esté en la agenda del Estado y de la sociedad civil”.

La esfera privada de las migrantes también es insegura. Maridos o parejas son los que golpean, agreden sexual y verbalmente, tanto a las mujeres como a las y los niñas/os. La violencia, ésa que fue registrada durante cinco años por la ODV, también puede venir de otro miembro de la familia.

¿Acaso, las mujeres migrantes saben que pueden realizar las denuncias pertinentes sea cual fuera su situación inmigratoria? Esa fue una de las respuestas que dio OIM en las actividades que desarrolló junto a la oficina de la CSJN. Partiendo de la premisa de que la información podrá empoderar a las migrantes, el organismo internacional capacitó a funcionarias/os en la materia. La ODV no pide el documento para hacer ningún tipo de reclamo ni para dar protección necesaria a la mujer que se tuvo que ir de su casa por ser víctima de la violencia, remarcó Fernández, quien forma parte del organismo internacional que desde 1951 propugna la mejora en las condiciones humanas de las personas que dejan sus países de origen para habitar otro, observando que aquello no sólo beneficiará a las/os migrantes sino a la sociedad en su conjunto. Fuera del ámbito porteño, y en diversos puntos del país, también se enclavan oficinas de la OVD que orientan demandas, difunden, promueven y estadísticas vinculadas a la violencia de género.

La norma y sus primeros diez años

A los fines de la presente ley se entiende por inmigrante todo aquel extranjero que desee ingresar, transitar, residir o establecerse definitiva, temporaria o transitoriamente en el país conforme a la legislación vigente”, establece el artículo 2 de la Ley de Migraciones Argentina Nº 25.871, que fue sancionada en 2003 y promulgada un año después, estableciendo que el derecho de trasladarse es esencial e inalienable de la persona y, punto saliente de la norma, que nuestro país “lo garantiza sobre la base de los principios de igualdad y universalidad”.

Consultada por COMUNICAR IGUALDAD sobre la ley, Fernández subrayó que significó un “cambio radical porque todos los migrantes tienen acceso a la salud y a la educación, independientemente del estatus migratorio que tengan. Por ejemplo, si una persona va a un hospital y tiene una situación irregular, es atendido. Y eso no sucede comúnmente en otros países mientas que acá es aplicable. En cuanto a la instrucción, los niños, independientemente si tienen o no documento nacional, pueden cursar sus estudios”. Y allí radica la importancia del programa conjunto Fortalecimiento de la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de Justicia de la Nación Argentina: la capacitación en materia de derechos.

Con un abordaje desde la sociedad civil, con las organizaciones de migrantes para que hagan conocer entre sus connacionales todos los derechos que tienen y las leyes que las protegen. Y por otro lado, con los funcionarios,  los operadores de justicia, los empleados de hospitales y de escuelas para sensibilizar sobre los programas, sobre legislación y políticas públicas”, ilustra la funcionaria de la OIM.

La hoja informativa Mujeres migrantes y violencia doméstica que confeccionó la organización internacional detalla que diversos expertas/os concluyeron que los Objetivos de Desarrollo del Milenio, esos ocho propósitos de desarrollo humano que fueron pautados en 2000 para cumplir en 2015, no han tratado adecuadamente algunos temas que son particularmente relevantes para los derechos humanos de las mujeres migrantes. Entre estos temas se encuentran el empleo productivo, la violencia hacia las mujeres, la protección social, las desigualdades, la exclusión social y la salud reproductiva”. Mientras las buenas prácticas para combatir las agresiones que desmejoran la calidad de las que eligen como destino a la Argentina instan al compromiso integral de las instituciones, ellas arriban a nuestro país, esperando que las reciba sin violencia.

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Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de Justicia de la Nación

Atención de la OVD en Ciudad de Buenos Aires: Lavalle 1250 (las 24 hs).