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Se estanca el debate por el aborto en Chile
28 mayo, 2015
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El proyecto de despenalización del aborto presentado un año atrás al Parlamento de Chile por el Poder Ejecutivo, parece haberse estancado. Después de las resistencias presentadas no sólo por la oposición, sino por la misma Democracia Cristiana, integrante de la coalición Nueva Mayoría que llevó a Bachelet a esta segunda presidencia, el proyecto está varado en las comisiones parlamentarias. Chile es uno de los 5 países de todo el mundo que aún mantienen el acceso al aborto negado en todas sus causales, desde que así lo decidió en 1989 la dictadura de Augusto Pinochet.

Por Tamara Vidaurrázaga Aránguiz, desde Santiago de Chile

COMUNICAR IGUALDAD/SEMlac- Mínima mención tuvo en la cuenta pública anual de la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, el proyecto de ley de aborto por tres causales anunciado hace un año en la misma situación.

Ese proyecto, a pesar de ser enviado al Parlamento un año atrás, todavía se encuentra en la Comisión de Salud, donde se recibe a organizaciones feministas y conservadoras y se debate sobre sus detalles.

En el discurso del 21 de mayo, la mandataria se refirió escuetamente al proyecto, al señalar que se mantiene en pie, aunque muchas personas que lo rechazan han salido al camino.

De un lado están los partidos políticos derechistas, la iglesia católica e incluso militantes de la Democracia Cristiana, integrantes de la Nueva Mayoría -coalición gobernante-, partido que históricamente ha puesto cortapisas a los proyectos anteriores presentados para flexibilizar la legislación que penaliza los abortos en cualquier caso.

El proyecto enviado por la presidenta contempla tres causales: inviabilidad fetal, riesgo para la salud de la mujer y violación; si bien estos casos representan apenas el tres por ciento de las interrupciones de embarazo en Chile, que se estiman entre 120.000 y 160.000 por año, lo que significaría una de las tasas de aborto ilegal más altas de Latinoamérica.

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La propuesta de la Nueva Mayoría indica que las interrupciones podrían practicarse hasta las 12 semanas de gestación, con excepción de las niñas menores de 14 años, en cuyos casos se podrá realizar hasta las 18 semanas, puesto que estas últimas en muchos casos podrían desconocer su estado.
En Chile, el aborto era permitido por motivos terapéuticos entre 1931 y 1989, requiriendo la aprobación de una junta médica que en la práctica -para los años sesenta y setenta- permitía tales prácticas, incluso por razones socioeconómicas.

Sin embargo, en 1989, la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) lo prohibió totalmente, respondiendo al interés de la Unión Demócrata Independiente (UDI), partido con el cual el dictador gobernó y que se vincula con el Opus Dei, institución perteneciente a la iglesia católica y ultraconservadora, que postula la obligación de tener todos los hijos e hijas enviados por Dios.

De hecho, es conocida la sentencia de Jaime Guzmán, dirigente UDI e ideólogo de la Constitución pinochetista, asesinado en democracia por el Frente Patriótico Manuel Rodríguez, quien señaló respecto del aborto que: “La madre debe tener al hijo aunque éste salga anormal, aunque no lo haya deseado, aunque sea producto de una violación, aunque de tenerlo, derive en su muerte“.

Veinticinco años después de la restauración de la democracia en Chile, la imposibilidad de abortar en todos los casos, definida por el gobierno dictatorial, se mantiene como un delito penado con sanción entre tres y cinco años de cárcel para las mujeres que lo practiquen.

Las organizaciones feministas han realizado en este período varias acciones tendientes a exigir no sólo que se apruebe esta ley, sino que se contemplen las interrupciones de embarazo como un derecho de las mujeres que así lo decidan.

La organización Miles-Chile lanzó una campaña de videos a favor de la legalización del aborto por tres causales. En el audiovisual las mujeres relatan, de manera irónica, múltiples maneras en las que se puede abortar sin despertar sospechas, como rodar escaleras abajo o caerse luego de romperse un tacón a propósito, en alusión a las formas con que históricamente las mujeres han simulado abortos accidentales, al no desear un embarazo.

La campaña Derecho a decidir=Personas libres, por su parte, ha agrupado a organizaciones feministas a favor del aborto como un derecho en cualquier caso, con la finalidad de llamar la atención sobre la importancia de que las mujeres podamos decidir respecto de nuestros propios cuerpos, e independientes de ideas religiosas particulares.

Esa acción se focaliza en el fin de la criminalización del aborto, cuestión a la que apuntan todos los organismos y conferencias internacionales sobre derechos de las humanas.

El aborto es ilegal en todos los casos sólo en cinco Estados del mundo, aparte de Chile: El Salvador, Honduras, Nicaragua, Malta y El Vaticano.