
Ciclo de Fortalecimiento para Medios en el Exilio
La Asociación Civil Comunicación para la Igualdad fue parte del Ciclo de Fortalecimiento para Medios en el Exilio junto a la Alianza para la Libertad de Expresión y la Red de Medios en el Exilio (RELPEX) de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), en un proyecto que contó con el apoyo del Programa Internacional para el Desarrollo de la Comunicación (IPDC) de UNESCO.
Se trató de ocho encuentros con medios que disponían de protocolos de violencia de género y otros que no y con los que se trabajó en base al Protocolo Marco Regional de Prevención y Acción ante la Discriminación, el Acoso y la Violencia en el Trabajo periodístico realizado en 2024 por Comunicación para la Igualdad con apoyo de UNESCO.
Sandra Chaher y Cynthia Benzion, por parte de Comunicación para la Igualdad, coordinaron el proceso cuyo objetivo fue que los medios en el exilio mejoraran el uso de sus protocolos de prevención y acción ante la violencia o adquirieron un protocolo que les facilitara el abordaje de este tipo de situaciones.
El recorrido contó con instancias de capacitación y reflexión conjunta que permitieron revisar qué es (y qué no es) un protocolo; cuales son sus características y alcances; qué situaciones de violencia pueden ocurrir dentro del medio y cómo abordarlas y cuales son los desafíos de la libertad de expresión (en particular en su versión digital).
En palabras de uno de los medios que fueron parte del proyecto, lo más valorado fue: “Todo el conocimiento que nos compartieron, la cantidad de información para incorporar a nuestro protocolo y conocer experiencias o casos de otros medios de la región; eso permitió fortalecer el aprendizaje y tener en cuenta otros puntos de vista”.
Para Comunicación para la Igualdad fue un proceso riquísimo, que nos permitió acercarnos a una situación desafiante en términos de prevención y acción contra las violencias. Observamos que los problemas más graves para los medios en el exilio están fuera de las redacciones, no dentro. En las amenazas provenientes de actores políticos y fuerzas de seguridad. En este sentido, creemos que es relevante pensar la seguridad de las y los periodistas como una problemática estructural de sociedades cada vez más conflictivas y en un contexto de ascenso de gobiernos autoritarios. Las organizaciones de noticias no pueden dar cuenta solas de la solución a estos problemas, se requiere un compromiso social y político firme con la no violencia y la ampliación de la democracia.
